Yo no he estado (y me pesa) pero mi hermana fue hace unos meses a un concierto de Yann Tiersen en Madrid y también salió de allí con unas sensaciones similares a las de Freeman.
Es un tío que se arriesga, que experimenta... ¿A quién se le puede ocurrir tocar una guitarra con un taladro? Pues a él, y lo mejor es que le queda de puta madre. Donde otros ven una excentricidad, Tiersen ve arte; y lo que es más: lo lleva a la práctica y deja a todo el mundo boquiabierto.
Y en cuanto a mis momentos inolvidables, pues no sé, no podría nombrar uno en concreto, pero digamos que disfruto plenamente con los pequeños detalles del día a día: un olor que me transporta a mi infancia, una foto antigua en el fondo de un cajón (hace un rato he estado viendo unas fotos mías de hace un montón de años que ni recordaba que existían y que han aparecido en una caja vieja), una melodía capaz de ponerme los pelos de punta, la sonrisa anónima de una chica que se cruza conmigo por la calle...
En definitiva, los pequeños placeres de cada día y que yo siempre revindico. Freeman, que sepas que te entiendo perfectamente cuando describes emociones como las que relatas en tu post.
Un saludo!
PD: os pongo el texto que mi hermana escribió en su blog un par de días después del concierto, creo que Freeman se emocionará y todo leyéndolo y se sentirá identificado

Extraído de
Hoy es siempre todavíaTributo a Yann TiersenGracias, Yann Tiersen, por regalarnos tu música.
Quizá algunos me comprendan, quizá otros aún no hayan tenido la suerte de escuchar sus maravillosas canciones, que se salen de lo común sin llegar a lo estrambótico, que tan de moda parece últimamente. Se puede hacer música de la típica, de la tradicional, utilizando melodías a la vez modernas. Se puede ser un revolucionario del clasicismo. Y es que Yann, con sus melodías entrañables de acordeones, matalófonos, violines, pianos de juguete y orquestas de cámara, acompañados de baterías, guitarras o incluso banjos y clavicordios, pueden ser una gran combinación.
Gracias, Yann, por regalarnos un poco de estremecimiento a nuestros oídos con tus sonidos tan franceses. Gracias por emocionarnos con tu sonido, que deja volar a la imaginación. Gracias por hablarnos de lo más recóndito; de lo que no necesita letras: sólo la melodía nos devuelve a la infancia, o nos transporta a una película de Super-8, o nos regala los más variados paisajes...
Viernes, 24 de Febrero de 2006. La madrileña sala de la Riviera está llena hasta los topes, esperando a que aparezca Yann. Un concierto increíble, sin palabras. ¿Quién necesita palabras ante "Sur le fil"? ¿Quién necesita palabras teniendo a escasos metros el violín creador de todo el estremecimiento? Yann Tiersen consiguió aquella noche, desde las 21 horas y 26 minutos, como dijo su reloj parlante al compás del acordeón, dejar muda a toda la sala. Jamás había escuchado tanto silencio entre tanta gente. Se podía sentir sus bocas entreabiertas, ese nudo en el estómago cuando Yann arranca de sus crescendo o sus silencios de redonda. Se podía sentir la tensión ronroneando por el pecho de la gente, cuando las guitarras explotaban en matices desconocidos de sus canciones ya conocidas. Y es que Yann siempre presenta en sus conciertos versiones de sus canciones, para experimentar con nuevos sonidos y modos de ver un mismo tema. Un concierto camaleónico: tan pronto exprimía toda la potencia de los amplificadores con el estruendo de guitarras, bajo y batería, como se perdía en una melodía dulce y suave de Satie, como tenía un aire futurista con las ondas martenot. Maravillosos matices los de sus canciones, conseguidos con elementos tan originales como una grabadora, una taladradora rozando las cuerdas de la guitarra o un bajo interpretado por un arco de violoncelo.
Gracias, Yann, por regalarnos tu sonrisa tímida. No necesitas palabras cuando tomas un instrumento con tus manos...
Aquí tenéis un poco más de información sobre él:
http://www.greenufos.com/web/grupos/t/tiersen.htmlY más en:
www.yanntiersen.org