Hola a todos!
Bueno, ahora que ya han pasado unos días os voy a contar alguna anécdota graciosa que ocurrió en la presentación del juego y que no viene en el reportaje porque no venía a cuento

Veréis (palabra que indica que el post va a ser largo

) en la presentación de S.T.A.L.K.E.R. coincidí con mi amigo Fernando; un redactor de otra web al que siempre veo en todos estos "saraos". El caso es que estuvimos de charla un rato al final del acto y resulta que los dos teníamos que coger el mismo tren: él para ir a Vicálvaro y yo a Alcalá de Henares, de modo que optamos por ir juntos a Atocha y coger el mismo cercanías.
Ya cuando íbamos a salir por la puerta del local de THQ nos paró el relaciones públicas y nos dijo que nos tenían que dar "la caja", que era algo que ya habíamos visto que estaban repartiendo a todo el mundo según iba saliendo por la puerta pero que no sabíamos lo que era

Bueno, pues nos ponen la caja en las manos y comprobamos con espanto que se trata de una auténtica caja fuerte con cerradura electrónica que pesa cerca de seis kilos y que tiene un tamaño considerable, sobre todo si tenemos en cuenta que íbamos cargados con dossieres de prensa, cámaras de fotos, mochilas... Aparte de que hacía un día de sol estupendo; estupendo para pasear por el Retiro, pero no para cargar con todo aquello por las calles de Madrid...


En fin, Fernando y yo nos encaminamos hacia la estación de Atocha con nuestras cajas fuertes en los brazos y comentando que los de THQ están zumbados y tal. Poco a poco y según subíamos calles en cuesta y los rayos del sol torraban nuestra espalda nos dábamos cuenta de que la gente giraba la cabeza y ponía caras muy raras al pasar junto a nosotros; estábamos dando el cante en pleno centro de Madrid como nunca antes lo habíamos hecho

Llegamos a Atocha con los brazos ya muy cansados y aquello era un hervidero de gente. Nuestros comentarios cachondos sobre THQ se habían convertido en recuerdos para todos los miembros de sus respectivas familias al tiempo que los guardias de seguridad de la estación no nos quitaban ojo de encima. Tuvimos suerte de que ninguno de ellos nos pidió que abriéramos la caja porque no sabíamos la combinación (estaba entre la documentación que nos dieron al entrar en la presentación) y a ver cómo le explicábamos a aquellas personas toda la historia.
Montamos un buen lío a la hora de pasar por el torno de la estación, puesto que al ir tan cargados nos fue casi imposible sacar el billete de la cartera. Alguna persona nos calificó despectivamente al encontrarse atrapado en un torno por culpa de una persona que cargaba con una mochila y una caja fuerte, pero no lo tuvimos demasiado en cuenta porque no estábamos en disposición de ponernos a discutir con nadie

Superado el escollo llegamos a las escaleras mecánicas y comprobamos que el tren estaba en el andén a punto de salir. Nos negamos rotundamente a pasar un cuarto de hora más cargando con las cajas y esperando a que llegara el próximo, de modo que salimos disparados escaleras abajo cargando con las cajas y notando que la gente se apartaba de nuestro camino con una velocidad como nunca antes habíamos visto

NOTA: algo así eran las pintas que llevábamos Fernando y yo por Madrid. Quitad la mascarilla y poned una mochila a la espalda y ya tenéis la idea hecha (y sí, la pegatina la llevábamos puesta
)Finalmente Fernando y yo conseguimos llegar al tren justo cuando sonaba el aviso del cierre de puertas y gracias al cielo encontramos dos asientos libres. Nos sentamos, nos reímos, solté uno de mis habituales "¡Vaya tela, tío!" y cuando alcé la cabeza me di cuenta de que la gente que había en el vagón nos miraba con cara muy rara. En fin, parece que nunca han visto a dos personas cargando con sendas cajas fuertes...
Bueno, pues a mitad del trayecto a Fernando le da por abrir la caja. Se pone a buscar la combinación y al fin la encuentra. Le comento que puede no ser buena idea abrirla ahí y en ese momento, pues viendo lo "cachondos" que son los de THQ lo mismo al abrir eso pega un petardazo o bien sale algún tipo de humo de color verde haciendo que en apenas 10 minutos nos viéramos en comisaría acusados de pertenecer a algún grupo terrorista.
Sea como sea, Fernando hizo caso omiso de mis consejos (que se los pasó por el arco del triunfo, vaya) y abrió la caja, la cual (gracias al cielo) no explotó ni nada parecido. Dentro de ella estaba el juego y una breve nota de THQ con las instrucciones para ejecutarlo

El tren llegó a Vicálvaro, me despedí de Fernando y continué yo sólo (bueno, sólo no; me acompañó la caja) hasta Alcalá de Henares. Una vez allí atravesé toda la estación cargando con mi querida caja (que a esas alturas parecía haber engordado hasta los veinte kilos como mínimo) y cuando llegué a mi coche y dejé la caja en el maletero me pareció ver a Dios en persona y a todos los santos cantando el Aleluya

Espero que os haya gustado la anécdota. Yo ahora la recuerdo con una sonrisa, pero durante el trayecto con la caja hubo momentos en los que me entraban ganas de dejarla en el suelo y sentarme sobre ella a descansar. Por cierto, hablando al día siguiente con Fernando me dijo que él también tenía agujetas como si se hubiera pegado una sesión intensiva de gimnasio, así que si os queréis poner cachas, coged una caja fuerte y recorred con ella medio Madrid; ya veréis qué bien vais a dormir esa noche!