Tenía ganas de verlo ayer pero me lo perdí. ¡Gran discurso! Espero que mucha gente que rajaba de él se de cuenta de lo que de verdad ha dicho. En poco tiempo ha cambiado de opinión, pero como él mismo ha reconocido en poco tiempo ha pasado de ser una absoluto ignorante a saber como funcionan las cosas gracias a gente implicada que se lo ha explicado.
P.d: +1. La cara de Sinde debía molar un montón.
P.d.2: Que Alex de la Iglesia haga de Steve Jobbs y monte el mismo un iTunes-Netflix español...
Seguro que si alguien le financia el proyecto sería más que capaz de llevarlo a cabo. Y luego, cuando el bueno de Alex estuviese ganando pasta por un tubo (porque un negocio así bien montado y bien estructurado SÍ es rentable) vendrían los mismos "filmadramas de posguerra" a llorarle y a decirle que ha prostituido el cine como arte, que si pitos y flautas y toda esas monsergas de fracasado porque está haciendo negocio con el cine y no sólo "arte" subvencionado.
El solar está ahí, esperando a que alguien edifique un edificio que albergue las nuevas oportunidades. Como siempre digo, haciendo lo que siempre has hecho jamás llegarás más lejos de donde siempre has llegado. Viviendo de subvenciones como paniaguados, contando sólo las historias que te gustan a ti, y no al público, nunca llegarás lejos, como ya ha quedado archidemostrado.
Particularmente estoy hasta los huevos de dramones de guerra civil, de gente que sólo vive para sufrir o de películas "pseudointelectuales" en las que enseñar culos y tetas se supone que es arte cuando son películas indignas de Fernando Esteso y Andrés Pajares, porque son igual de cutres pero sin la gracia de estas últimas.
El cine español que siga llorando y que le siga echando la culpa al empedrado de sus desgracias, porque si de algo estoy seguro es de que ni encarcelando a todo aquel que tuviese Internet en casa (no digo ya descargado películas) subirían las audiencias en las salas. No es un problema de piratería, es un problema de estrategia de mercado y negocio, y no hay más cera que la que arde. ¡Coño, es que ni la gala de entrega de premios saben hacerla amena!