Que sigan en su particular cruzada contra el tsunami que representan los videojuegos, saben que van a perder, pero aun así siguen encarándose a ellos como el Quijote a los molinos. Quien quiera jugar en Alemania al juego que le venga en gana, por bestia que sea, lo hará, que para eso está la importación o la mula.
Me enerva y me saca de quicio que el país que más pelis porno de las más bestias y guarras produce en Europa, o el país de origen de películas gore de lo más salvajes se escandalicen por los videojuegos violentos. estos son de los que ven la molécula en el ojo ajeno y no ven el portaaviones en el suyo.
Ya puestos, que prohíban el fútbol, que es un criadero de neonazis, o el deporte en general, porque las caídas y los golpes también son violentos. Vaya hatajo de gilipollas...
