La demo me la suda bastante y os contaré por qué, pero la redacción me ha apasionado y la aplaudo fuertemente: ¿me la puedes susurrar al odio?.
Ahora la explicación de rechazo a Batman.
En los albores de mi historia me enamoré de un personaje que, por estética y por estilo de acción me atrajo enormemente. La idea de que se trataba de el super-héroe de acción que copaba mi cerebro emocional duro mucho y más tiempo. Hasta hace exactamente seis meses cuando, una aburrida tarde de trabajo planeaba sobre mi cabeza en Leroy Merlin, cuando, en mi pasión por atraer la atención de los niños me acerqué a un infante que levantaba poco más de tres palmos de el suelo y que justo pereciese que estaba aprendiendo a hablar en ese preciso instante y, observé que tenÃa un peluche de Batman agarrado de la capa mientras lo golpeaba con saña contra el suelo, la conversación fue la que sigue:
Yo: ¡Enano!, ¿por qué le pegas a Batman?
Enano: (mirada extrañado)
Yo: Es un superhéroe
Enano: ¡YA!, pero no me guta
Yo: ¿Qué es lo que no te gusta?, ¿Que hace Batman?.
Enano: Planear
Yo: ¿Y qué más?. Cuéntame
Enano: NADA!!!
Yo:

En ese mismo instante sentà como una inmensa marea de inteligencia infantil desbordaba cuan helado derretido mi autoconsiderado maduro cerebro. Me ganó la partida, agache la cabeza, le saqué la lengua y me fui a reflexionar.
Es cierto que Batman adquiere todo su mérito por no poseer poderes, yo hasta ese momento no lo habÃa observado, hasta que un niño de corta edad no me abrió los ojos a lo que no habÃa querido ver que mi superhéroe favorito era simple y llanamente un ricachón con muchos avances tecnológicos y mucha fuerza, puede ser que esa ausencia de poderes y su afán de desmarcarse de los demás, de ser un héroe en definitiva le de más fuerza como superhéroe que al resto, pero para mi dejó de ser precisamente eso, un superhéroe para convertirse en un supermazado más... Y no veáis como lo siento, lo siento en lo más profundo de mi ser.
¡Aquà un pedazito de mi vida! ^___^