Tras haber escuchado el programa (y perdón por el tocho)...
En primer lugar me gustarÃa felicitaros porque el programa ha sido una delicia. Da gusto cuando te hacen pensar y recapacitar sobre las cosas que tienes a tu alrededor.
En seguida te das cuenta que ha sido algo muy, y muy bien, trabajado. En primer lugar por el propio desarrollo teórico y en segundo por la forma de presentarlo. Con un guión como ese hubiera sido sencillo que el programa se convirtiera en algo difÃcil y farragoso, aburrido al fin y al cabo. Pero se nota que eso preocupaba y se buscó una fórmula muy original y didáctica para hacernos llegar la información de forma más directa.
Me recordó al famoso "El Mundo de SofÃa" o a "El arte invisible", un comic de Scott McCloud donde teoriza sobre el papel del comic como arte. Es tan importante contar algo como encontrar el medio adecuado para contarlo.
Está claro que un programa de este tipo no va a ser sencillo, aprender o pensar nunca lo son, y siempre se necesita que el que escucha aporte su atención. Es justo un tipo de programa opuesto al de las portátiles de la semana anterior, donde te puedes "abandonar" a la narración y no exige ningún tipo de esfuerzo. En la variedad está el gusto.
Sobre el propio tema del programa siempre pienso algo parecido que sobre otra de mis grandes pasiones que es el mundo del comic. El comic lleva toda la vida intentando postularse como arte (el famoso ninth art) y me parece que más importante que el hecho de obtener dicha consideración ha sido el cambio de mentalidad de la gente hacia el medio. Ya lo habéis dicho en el programa, independiéntemente de que lo consideren o no arte (a fin de cuentas es sólo una definición) ahora se conoce más al comic. Ahora mucha gente sabe que Mortadelo y Filemón es comic (y ¡viva Ibañez!), pero también lo es Watchmen, Maus o Persépolis.
Con los juegos pasa algo similar salvo que es un medio que lleva menos años en el mercado y todavÃa necesita asentarse.
También hay que tener muy en cuenta el tema generacional. No es baladà que el auge del videojuego en la opinión pública tenga lugar en el momento que la generación que lo empezó a disfrutar como niño esté llegando a la madurez. Ejemplo de eso fue la portada que le dedicó público al GTA IV, juego del que se confiesa fan su exdirector.
De las reflexiones cerveceras un par de apuntes.
Sobre el tema de si la IA puede ser considerado arte, en el mundo de la programación hace años también que existen este tipo de cuestionamientos. Hay gente que dice que programar bien es un arte, (incluso hay un famososÃsimo libro sobre algorÃtmica se llama "El arte de la programación"), pero en general parece se impone más la idea de que la programación es una artesanÃa.
Creo que en ese caso se podrÃa hacer una analogÃa entre el diseño de un videojuego y la arquitectura. Para hacer una catedral hacen falta arquitectos, escultores y pintores. También son necesarios capataces de obra, albañiles y peones. ¿Quiénes hacen arte? Todos no, está claro. Algunos son artesanos: siguen directrices y hacen su trabajo de la mejor manera y, además, resultan imprescindibles, pero no hacen arte. Aunque posiblemente el trabajo conjunto de todos sà puede ser considerado como tal.
Pues lo mismo con los videojuegos.
Ese mismo comentario tiene que ver con el tema de los personalismos, cada vez las grandes obras son más grandes (grandes edificaciones, grandes pelÃculas, grandes juegos) y cada vez es más injusto personificarlas, pero sigue siendo el edificio de Norman Foster, la pelÃcula de Ridley Scott o el juego de Miyamoto.
Lo dicho. Muchas gracias y muchas felicidades por el programa (sobre todo a yuri), genial la intro y el final y, sobre todo, ese dossier que rule
Añadido: Me habÃa olvidado de algo que también querÃa comentar y es el tema de las llamadas de teléfono. Es curioso que los últimos programas, donde habéis pedido explÃcitamente que llamen no lo ha hecho nadie. Aunque es verdad que no os coméis a nadie tampoco es algo que fomentéis en exceso. Cuando la gente llama da la impresión de que os interrumpe, amén de que siempre empezáis con la coletilla: "por favor rápido que vamos mal de tiempo". El que habla lo hace cohibido, un poco como si molestara.
Creo que podrÃais hacer dos cosas: o bien dejar el teléfono sólo para programas especÃficos o bien programar un tiempo en cada programa especÃfico para llamadas (5 minutos, por ejemplo) y en caso de que se cumpla se cierra la lÃnea. De esa manera no tendréis el estrés de pensar que las llamadas os van a impedir cumplir con el guión.