Solamente conocemos algo debido al conocimiento de su polo apuesto.
Sabemos que es la tristeza, porque hemos sido felices,
Sabemos que es la felicidad, porque hemos estado tristes.
Algo, cualquier cosa por si misma no es nada, sin nada con lo que lo podamos comparar.
Por eso, aunque sabía que el programa me encantaba, no he sabido hasta que punto me gusta ni hasta que punto lo sentís hasta que no he escuchado otros podcasts.
Ya os conocía, pero no os había escuchado con asiduidad hasta ahora que me he comprado un ipod, y gracias al servicio de suscripción puedo escucharos a vosotros y a otros programas.
Y es gracias a esos otros programas con los que puedo decir que realmente sois los mejores. Quizá no seas los mas profesionales, quizá no seais los mas conocidos. Pero hablais desde el corazón y desde la pasión que os provocan los videojuegos.
Hace años que no disfruto de los videojuegos. Como desde los tiempos de la SNES ni de la PSX, la magia y la ilusión de antaño se ha perdido para dar paso a una vertiente mas consumista.
Sin embargo, ahí estais vosotros, para recordarme lo que realmente me apasiona y siento: este arte llamado videojuego.
Escuchando los podcasts de otra gente sólo oigo gente intentado demostrar que sabe o intendo demostrar que son mas hardcores u otras cosas. Sin embargo vosotros sois como yo, amais los juegos, sin importar de que consola sea ni de que año ni que gráficos tenga. Amais aquellos juegos que llegan al fondo de nuestra alma. Y así lo demostráis, sin importaros lo que los demás digan o piensen. Si tenéis que soltar una barbaridad para expresaros lo haceis sin encomendaros ni a Dios ni al Diablo, y eso amigos mios ( porque ya os considero como amigos ) nos da una sensación de cercania muy agradable.
El programa es como un viaje, un viaje mi infancia, a las 8 horas con la SNES encendida. Un viaje acompañado de música celestial y voces cálidas. Un viaje que consigue lo que consigue Miyamoto: hacerme feliz y sentirme como un niño.
Gracias.
