GameFest 2011: Impresiones de Silent Hill: Downpour

Bienvenidos, una vez más, a un lugar donde las pesadillas se tornan en realidades macabras y escalofriantes. Un lugar que todos hemos visto en nuestros sueños más inquietos, ese lugar que tememos pronunciar… bienvenidos, de nuevo, a Silent Hill.

Konami vuelve a trasladarnos nuevamente a su ciudad de pesadillas en la que es la cuarta entrega de la saga de esta generación y la segunda en consolas de alta definición. Silent Hill: Downpour se presenta como un juego con la ardua tarea de hacer justicia a la leyenda de la saga y con la intención de devolverle las pesadillas a los que ya han dejado de tener escalofríos con esta ciudad, ¿estás preparado para regresar? Coge una buena linterna y ármate de sangre fría, pues en esta ciudad nunca sabes lo que te puede aguardar detrás de cada esquina.

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Downpour nos narra la historia de Murphy Pendleton, un convicto que es trasladado en un autobús penitenciario que ha de pasar cerca de la ciudad de la colina silenciosa. Pero, casualidades del destino, el autobús sufrirá un accidente en una de las famosas grietas de la ciudad y Murphy quedará libre para escapar, con la poca suerte de que, inocente él, se adentrará de lleno en la ciudad de Silent Hill, donde sus más oscuras pesadillas le están esperando.

Y así comienza esta nueva historia de la saga, que como suele ser costumbre tiene un argumento interesante y que te invita a querer saber más. En esta GameFest tuvimos la oportunidad de jugar a la demo de Downpour en el stand de Konami, justo al lado del casposo Never Dead y de los remakes en HD de la saga Metal Gear, y he de decir que me sorprendió el gran número de gente que estaba jugando a Downpour, pues pensé que iba a pasar más desapercibido.

Pero bueno, vamos a lo que vamos. En la demo que probamos, comenzamos a manejar a Murphy en un lugar un tanto extraño, una especie de gruta escavada en una cueva, similar a una mina. Por ella corre el agua que deberemos utilizar para resolver un puzle, no especialmente difícil, que nos permitirá avanzar. Lo primero que vemos es que la cámara está situada más cerca del personaje que en las entregas originales, y que además podemos moverla a voluntad con el segundo analógico.

Silent Hill: Downpour

Murphy puede correr presionando un gatillo, recoger objetos del escenario, atacar e incluso lleva un diario en el que va anotando cosas y colocando todos los papeles y mapas que se encuentra, que no son pocos. También merece ser destacado el alto grado de interacción con el entorno, por ejemplo, tenemos una silla que podemos usar de arma, si esa silla se rompe, podemos coger sus patas fragmentadas para atacar con ellas, que esa es otra, podemos recoger, como ya sucedía en Silent Hill: Origins, todo tipo de armas de los escenarios, desde armas de fuego, pasando por estacas y palos hasta incluso tuberías o tijeras, todo vale con tal de evitar morir por el ataque de una grotesca criatura.

Además, en esta demo, en lugar de la ya clásica linterna, utilizamos para iluminarnos un mechero (sí, como en el primer Silent Hill) que nos permitía un halo de luz bastante reducido, lo que incrementa el efecto de “temer lo que no vemos”. En este aspecto no podemos hablar de la banda sonora de Dan Licht, sustituto de Akira Yamaoka, porque el sonido ambiente era muy grande e impedía escuchar bien, no obstante, llegamos a escuchar algunos de los sonidos del juego y podemos decir que la fidelidad está garantizada,  pues cuando cogemos un objeto suena exactamente igual que en las antiguas entregas. También los gritos y alaridos de las criaturas están muy bien recreados y nos darán más de un sobresalto.

Silent Hill: Downpour

El factor miedo, tan perdido últimamente, está presente en esta nueva entrega. La ambientación roza cotas muy altas de calidad, realmente los escenarios son muy completos y están muy bien representados y se mantienen fieles a lo que ya conocemos. En cuanto a si Silent Hill: Downpour da miedo es un poco relativo opinar ahora pues lo jugamos en un recinto abierto, muy bien iluminado y rodeado de gente por todos lados, no obstante, la chica que me cedió muy amablemente el mando estaba asustada y lo dejó por miedo, de hecho me dijo “ten, que estos juegos no son para mí” y se marchó pitando, por lo que confío en que Downpour pueda ofrecernos más de una terrorífica sorpresa.

Como es costumbre, los más habituados a la saga y los más valientes no tendrán muchos problemas, pero si te dejas seducir por la atmósfera del juego, este puede llegar a tenerte en tensión, sobre todo al padecer el ataque de criaturas que parecen muy superiores a ti y que apenas ves, pues al sacar el arma guardamos el mechero. Merece la pena destacar que Murphy, a diferencia de Alex, el protagonista de Silent Hill: Homecoming, no es ningún soldado y el combate no es su fuerte, con lo que regresamos a la esencia de los juegos originales manejando a un personaje poco versátil con las armas y que deberá huir para evitar morir, pues no todos los combates serán obligatorios.

Silent Hill: Downpour

Un elemento interesante de Downpour ha sido tomado del Silent Hill: Shattered Memories. Cuando corremos o caminamos, podemos presionar un gatillo y miraremos atrás, esto hace que podamos ver rápidamente qué o quién nos persigue y ayuda bastante. Es una novedad interesante, al igual que el modo de abrir las puertas, idéntico también al de Shattered Memories, con cámara en primera persona y abriendo progresivamente para ver que se encuentra dentro de la sala. Tampoco tendremos barra de vida, las heridas irán apareciendo en el cuerpo de Murphy e irán empapando su ropa de sangre, por lo que nosotros seremos quién tenga que valorar si debemos curarnos o no estamos los suficientemente heridos como para ello.

A lo largo de la demo pudimos ver que, gráficamente nos encontramos ante el mejor Silent Hill de todos, no obstante algunas texturas puntuales no están a la altura, pero en conjunto el juego luce muy bien, especialmente por un gran uso de las luces y sombras. En la demo nos enfrentamos a varios monstruos, a los que rematamos con saña tras unos combates un poco complicados por la falta de objetos, y utilizamos varios ascensores mientras éramos vigilados en las sombras. Pero el momento cumbre llegó justo cuando, tras salir de un ascensor, en medio de la oscuridad, llego algo y… ¡Zasca! petó la consola en la que estaba jugando y me quedé con cara de alucinación. Por supuesto no formaba parte de la demo, pero fue un final más que curioso y, como mínimo, una anécdota divertida. Obviamente avisamos a las chicas del stand de Konami para que lo arreglaran, pero preferimos no volver a continuar la demo para así mantener el suspense.

En resumen, Silent Hill: Downpour es un juego prometedor que puede devolver a la saga al lugar que se merece. Conservando su fórmula original, el juego nos traslada de nuevo a Silent Hill para narrarnos la historia de un nuevo personaje que promete un argumento interesante, una ambientación marca de la casa y algún que otro susto. Si esta nueva entrega llegará a ser un survival horror en potencia es todavía un misterio, pero por lo menos buenas bases tiene, sea como sea, ya falta menos para dar el veredicto final a la pesadilla de Murphy.

Silent Hill: Downpour

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