Splinter Cell Chaos Theory para aquel que odia el sigilo
Odiar los videojuegos de sigilo no es algo que te viene dado, no es algo intrÃnseco a la persona, este sentimiento se refiere más bien a un bagaje de experiencias inconexas de imposibilidad, de incapacidad, de frustración y de momentos en los que te dejas llevar por la emoción más intensa. Justamente lo contrario que habrÃa de hacer alguien cuando se enfrenta a un tÃtulo de estos en los que un mal paso significa una alarma que ataca tanto en tu orgullo, como en el éxito de la misión.
Mi romance con Chaos Theory es puramente circunstancial, la novia fortuna me guiñó un ojo cuando pasé delante de la vitrina del gran quiosco que hay debajo de mi casa y es que, un grandioso Far Cry 2 venÃa escoltado por dos maromos llamados Word in Conflict y el tratado Splinter Cell Chaos Theory. ¿Destino de ambos?, acumular polvo en mi estanterÃa. Pero algún momento muerto, unido a una Xbox 360 que no arranca y un PC que no mueve las "últimas tendencias" me hizo dar vistazos de reojo buscando la complicidad de su mirada a través de esas tres luces verdes tan atractivas (Nota: fÃjese en la ironÃa que resulta de jugar a un juego de un tipo con unas gafas con tres luces verdes por no poder jugar en la Xbox 360 debido a tres luces rojas).
¡Claro que me dejé llevar, claro que me fui con él a pasear por aquellos variados parajes del infinito del mundo!, era fácil, más bien y por ser franco a la huella de la realidad, lo puse en fácil, me conozco y entiendo mis lÃmites. A partir de entonces la historia de amor pasó a llamarse:
Splinter Cell Chaos Theory: Controlando las emociones.
O respirando profundamente, o como repetir una y otra vez una misión si alguno de los factores anteriores fallaba y se descontrolaba.
El gran acierto de Splinter Cell Chaos Theoy desde una visión cómo la mÃa es su letalidad, Sam Fisher es un personaje cuya facilidad para matar/knoquear con efectividad provoca que te sientas seguro en cada situación en la que te aproximas por detrás a un soldado enemigo. Y esto lleva a una segunda reflexión posicionada también cómo un gran acierto: San Fisher mata mejor en distancias cortas que con su rifle de asalto. No hay otra manera de definirlo, cuando saca su rifle te hace sentir inseguro, cuando saca su puñal y toma posición en espalda de un enemigo… te alzas cómo La Santa Muerte encarnada en unos tersos músculos que jamás dejarán escapar a su presa.
Y es que aquà radica el poder central de este videojuego, te sientes letal y quieres seguir sintiéndote cómo tal, cada disparo escupido por tu fusil es una pequeña derrota, cada interrogatorio por la espalda un éxito. Cada alarma activada es un fracaso, cada vez que eludes una cámara de vigilancia una pequeña victoria. Cada vez que el indicador de ruido propio supera al ambiental, causando nerviosismo en un enemigo que pasará a actuar compulsivamente, es un revés. Cada vez que el silencio se alÃa con tus muertes y te los llevas uno a uno a hacer una visita a San Pedro es un triunfo.
La filosofÃa "no corras" está muy bien plasmada cómo una necesidad, no es un juego de acción reconvertido a infliltración por un indicador de alarma, es un juego de infiltración en el que, después de una situación inicial en el que los enemigos están hablando y se separan tendrás no una, no dos, no tres, sino infinitas posibilidades de ofrecerle tu dardo tazer puesto que sus rutas están muy bien marcadas y, con el tiempo, se vuelven predecibles. La misión es ser una sombra, la visión es "no te obceques", en ese pasillo hay dos enemigos posicionados de tal manera que, desde esta perspectiva, es imposible matar a uno sin que el otro me observe.
Relájate, respira hondo y envÃale a tu amÃgdala la orden de que se calme, los desarrolladores conocen la situación, el tipo de juego que quieren hacer lo tienen siempre en mente y son inteligentes, te han ofrecido en ese pasillo un elenco de oportunidades de hacer las cosas diferentes a cómo estabas acostumbrado, ¡oh animal de acción!. Búsca un conducto de ventilación, súbete a las paredes sujetándote con las piernas separadas para axfixiar silenciosamente a uno de ellos cuando pase por debajo tuyo, mira a ver si esa cámara de seguimiento que tienes en tu arsenal puede gasear a ambos después de haberlos atraÃdo por un metálico ruido. Piensa si una granada de gas los neutralizará a ambos sin que el operario de la cámara de la esquina tome cuenta de ello, mira a ver si abriendo el grifo, dejando correr el agua les llamas la atención para asà lanzar un dardo tazer que los electrocute. Mira a ver si consiguies que una cortina de vapor oculte tus movimientos sólo visibles con visor térmico, piensa distinto y acertarás.
No lo intentes más de tres veces, calma tus nervios, no tengas miedo de volver atrás en busca de nuevas vÃas, en busca de la innovación. No dejes que la tensión inunde tu alma y siempre, siempre habla contigo mismo mientras esperas que ese soldado te la la espalda, un buen monólogo interno te ayudará a calmar ese tick que tan acostumbrado te tiene a disparar sin remedio, controla tus emociones y llegarás al final de una gran trama, ¡se Sam Fisher y acertarás!





























































































