“….. es curioso..nunca me olvidaré de esta sensación. Cuando baja la escotilla me siento aislado del mundo exterior, aquel útero de hierro y controles al que llaman cabina son mi fuente de nutrición. Una vez pongo en marcha los motores y compruebo la presión y el funcionamiento de todos los controles siento que parte de mi se ha despedazado de mi cuerpo para posicionarse a lo largo de la nave, una especie de simbiosis biomecánica que me lleva al éxtasis en cuanto mis pies de goma dejan de tocar tierra y alcanzo el vuelo. Mis alas cortan el vietno que se convierte en una sensación de vértigo y pura adrenalina que fluye por mi cuerpo, constante e insaciable, con ganas de más y más. Una droga que solo alcanzo a alturas que ni los pájaros pueden soportar, pues ahora soy yo quien gobierna estos cielos… Hacía tiempo que no sentía esta sensación… espero hacer lo correcto y llegar a tiempo para…”


















|