ReAnalisis de Call of Duty 4 en Veterano – Comiendome mis palabras.
Los prejuicios son malos. Los prejuicios nos hacen daño, y estos, seguramente, no existían antaño (Toma rima que me ha salido). Juzgar sin saber es un deporte nacional. Dar opiniones sin contrastar es el pan de cada día en nuestro haber social y profesional y cada vez más una lacra más difícil de pailar. No obstante lo reconozco: Yo me sumé a ese deporte y rajé y critiqué de Call of Duty 4 sólo habiendo jugado 1 hora. Sólo por el hecho de vender morteradas y que sus compradores parecieran estúpidas colegialas que consumían Los Sims, los ipods o la serie española chorra y absurda de turno que dan a media tarde porque los demás lo hacían (No os enfadéis todavía, lo bueno está por llegar).
Pero no confundamos el tema. Yo voy a seguir criticándolo, pero ahora – y he ahí la diferencia – con conocimiento de causa. Además, no un conocimiento cualquiera, ¡NO!. Sino el conocimiento que me aporta haberme pasado COD4 en Veterano (Algo que muchos de los que siempre lo han alabado probablemente aún no han hecho y que les recomiendo encarecidamente que hagan). Una opinión, un re análisis o un simplemente me apetece escribir del tema para que los demás sientan mi experiencia. Si a vosotros os apetece leer el fin y mi meta se verá cumplido. Tan sencillo, tan simple como lo acabáis de leer.
Desde mi exilio (desconexión de la web y el foro desde hace semanas para los que no lo sepáis) no me apetecía poner un simple comentario en el Gran Post de “Juegos que me he pasado”. Y dado que le estoy robando el Wifi al Ayuntamiento donde ahora mismo resido, ya que me paso por ON para escribir sobre el tema lo hago por todo lo alto. Es decir: Una hazaña de tal calibre (y más con la tirria conocida que he desprendido hacia COD durante tantos y tantos programas de radio) merecía un ARTÍCULO propio (Si, con mayúsculas). Call of Duty 4 es un gran juego de acción, pero el matiz es que en “Normal” el juego no es más que una burda y mala película de acción de Michel Bay y en “Veterano” florece como si de un filme del mejor Michel Mann se tratase…
Siempre resulta insano probar según que manjares en lugares poco adecuados, con cubiertos no específicos o rodeados de gente prescindible. Nos perturba el sabor, nos modifica una experiencia que en otras circunstancias sería placentera o excelsa. Hace dos años el tufillo del consumismo penetró en mi mente cual disparo certero de francotirador. La incredulidad ante el hecho de que lo que parecía un juego sobre raíles pero tecnificado vendiera millones y millones era tal que mi mente era incapaz de asimilar como ese “más de lo mismo pero ahora en el futuro” vendía millones y millones más que obras profundas (“guionísticamente” hablando) como Mass Effect o artísticamente increíbles como Bioshock. Dale al pueblo diversión y enajenación y controlarás a las masas decían los antiguos Césares en la vieja Roma (hoy putera Roma gracias a Berlusconi).
Pero como decía. Era tal el auge de Call of Duty 4. Tanta gente hablando maravillas, tanta gente divirtiéndose SÓLO a él, nada más que a él y a HALO 3, que tras una hora de juego en modo normal no podía salir de mi asombro ante el éxito de lo que parecía un absurdo “onrails” (y luego critican a los onrails de Wii) que recordaba a esas escenas de acción en el que 10.000 malos disparan cargadores infinitos al bueno de la peli, no le dan ni un solo tiro y luego el bueno se tira un pedo y los mata a todos.
Esa situación provocaba una mina tremendamente suculenta para la diversión y la crítica. Cuanto más criticabas a COD4 más gente venía a atacarte y por lo tanto más divertido resultaba desmontar sus argumentos con tibias banalidades inventadas (que surtían efecto) y/o dardos envenados hacia “el Grupo”. Maticemos… En la película LA OLA un grupo de estudiantes forma un grupo bajo una seña, un logo, una manera de vestir y un lenguaje propio. Los antes frágiles e insípidos estudiantes se empiezan a sentir cada vez más identificados, se sienten parte de un todo y se respaldan en los demás y en ese “ficticio y en realidad etéreo” grupo. Quien diside o está en contra de ellos es machacado y vapuleado por toda la masa. Se crecen y se exaltan unos a otros sin darse cuenta de que ninguno es accionista del grupo, ni ninguno en realidad lo ha creado. Pero cuando les criticas y ves su exaltación puedes ver sus carencias. Lo mismo pasa cuando criticas una consola: El grupo que la posee la defiende ante una crítica y se exalta y salta como un resorte sin ver más allá de su posesión (Eso que llamamos fanatismo). ¿A que quiero llegar con todo este rollo? Pues a algo tremendamente sencillo: Resulta descojonante meterse y humillar a dichos Grupos.
Pero he necesitado dos años, pasada la vorágine inicial (Call of Duty 4) y la posterior y aún más sorprendente vorágine (Call of Duty 5), para darme cuenta de mi error. El juego no tenía la culpa. El juego no obliga a la gente a ser comprado. En definitiva, el problema no radica en la experiencia de Call of Duty 4. En todo caso, el problema de que la gente prefiera jugar a lo mismo de siempre y no experimente con otros planteamientos es en todo caso problema de la gente y un debate para otro momento. Lo que ha hecho Infinity Ward, o lo que más bien hizo es un juego de éxito más que un juego excelente. Ojo, COD4 es un buen juego, pero por encima de todo es un juego de éxito, lo cual es un trabajo nada sencillo y si fuera tan fácil de hacer no cerrarían estudios de videojuegos en este mundillo.
Sigamos matizando. Como dice “Steve Jobs” en el documental de “La historia de Pixar”: Los grandes éxitos que parecen haberse conseguido de la noche a la mañana son en realidad los que más tiempo y sufrimiento han llevado a sus creadores. En COD4 han conseguido el éxito gracias a su variedad, epicidad y ambientación aderezadas con la transmisión al jugador de una sensación en la que el usuario es el centro de todo, es el héroe constante. Siempre sin vacilar, siempre en misiones espectaculares y enajenantes. Siempre hacia adelante, nunca mirar atrás. Lo han conseguido, sin más. Y es que COD4 (nada que muchos no sepáis ya) es un espectáculo de calidad, de acción de calidad. Terminator 2 también es acción de calidad y HEAT también, pero no por ello son peores películas que Into the Wild o Dogville, por poner dos ejemplos intelectuales y de culto. Son simplemente de géneros diferentes y aportan a su espectador experiencias diferentes. Como decíamos antes el tema está en que la gente “usualmente” prefiere el primer tipo de experiencias a la segunda. Y por si fuera poco el género de acción abunda, está trilladísimo, plagado de estereotipos y pocas, muy pocas veces aporta algo de materia gris más allá de la diversión. Pero COD4 es divertido y mucho y por si fuera poco un gran reto.
La razón, bajo mi punto de vista, es, de nuevo, sencilla y simple: ¡EL MODO VETERANO! El masoquismo y la desesperación añaden al título lo necesario para convertirse en un reto, para convertirse en épico. Para en definitiva llevar tú al juego y no que el juego te lleve a ti como hace en “modo normal”. Como en Halo 3 en Legendario, es en este nivel más alto donde el juego adquiere sentido y forma, donde tus sentidos se aceleran al máximo para dar lo mejor de ti y tu habilidad. Y otro ejemplo: Ninja Gaiden. El reto de intentar mil veces un nivel hasta que consigues pasártelo con los mejores combos, sin apenas ser rozado y conseguir con tus katanas fluir entre los enemigos como el agua, pero golpearles con la fuerza de un tsunami (Cita de Spike Spiegel en Cowboy Bebop).
No es moco de pavo. Un servidor ha sufrido más en COD4 Veterano que en Halo 3 Legendario y menos que en Ikaruga, Halo 1 en Legendario o el Maestro Ninja de Ninja Gaiden. Vamos, para que me entendáis y hablando en plata es difícil de cojones y en más de una ocasión su aleatoriedad y “respawneo” de los enemigos algo que lacra y contamina ligeramente la experiencia. Pero lo más importante de todo es que cada “Checkpoint” conseguido es una salvación, es un baño placentero en aguas termales, un helado de starchiatella y trufa en pleno verano, es – si sois ateos – una No-Bendición.
Batallar hasta la extenuación en partidas casi perfectas. Intentando conseguir la mejor pulcritud y precisión en tus disparos. Sabiendo que generalmente de dos disparos estás muerto, que enfrentarte a dos enemigos al descubierto es una muerte casi segura y estar rezando constantemente porque sean tres disparos los que te abaten y no dos. Esa es la constante en 16 horas de pique absoluta. Y al principio cuesta, en las primeras misiones en Oriente Medio te arriesgas, te lanzas a lo héroe a ver si la I.A. por una de aquellas cosas no se fija en ti y consigues avanzar unos metros para que tu pelotón también avance y ganes un poco más de terreno. Pero cuando una vez avanzas y ya casi al final del primer acto en “Oriente Medio” ese tipo de suerte se acaba y la suerte se convierte más bien en acertar a seis tíos de un disparo en la cabeza y sin fallar ningún tiro. Porque los malos siempre van a por ti y sus balas también atraviesan la mesa de madera en la que estás escondido.
Y haciendo un inciso he aquí uno de los pequeños detalles “nimios” a simple vista pero que ahondan en una gran experiencia de juego: El enemigo que está escondido tras una esquina de una casa de madera puede ser derribado si disparas a la madera (pues las balas la atraviesan). No siempre y no en todos los materiales (amén de que has de intuir por donde se encuentra el enemigo escondido o si está agachado) pero con esto consigues agilizar el tempo de juego al no tener que estar esperando todo el rato a que el enemigo asome la cabeza. Algo primordial, sobretodo en ciertas misiones con cuenta atrás.
He de reconocer, además, que he aplaudido en ciertas misiones. Misiones que por su ambientación y calidad merecen ser reconocidas como un grandísimo diseño jugable. Hubo una época en la que todo el mundo hablaba de “La misión del Francotirador” en Txernobil de COD4. Todo dios cagaba con ella y un servidor se extrañaba de ello, pensaba que los que flipaban tanto no habían jugado a Stalker con un francotirador. Pero de nuevo volvemos al ejemplo de Terminator 2/Dogville: Stalker es libertad, soledad y oscuridad, cual lobo estepario tu disfrutar investigando y experimentado por los parajes desolados y radioactivos de Txernobil. En COD4 ocurre todo lo contrario, no hay tiempo para investigar, no hay tiempo para contemplar, está todo guiado, sobre raíles y hacia donde Infinity Ward te quiere llevar: Algo épico y espectacular. Empezar la misión viendo un descampado en hierbajos a altura de la rodilla y ver como tu compañero te vacila apareciendo ante ti estando camuflado en esos hierbajos (y el tío está no es un truco gráfico, ni una triquiñuela del motor, si repites la misión y te fijas puedes entrever su contorno y si figura) ya hace sonreír de emoción pues lo que te espera apunta maneras. Quedarte tieso mientras tanques y soldados pasan por encima de ti o huir camuflado haciendo el menor ruido es algo que se disfruta y en “veterano” aún más, pues cualquier error no puede ser subsanado con un modo rambo. Aquí cualquier error se paga con repetir la misión.
Por si todo esto fuera poco y con el sabor de boca de una misión espectacular aparece uno de los momentos más excelentes de toda la partida: El momento del disparo con el fusil de francotirador desde un kilometro de distancia y apostado en una ventana a un objetivo determinada que aún está por llegar. Cuando empiezas esa misión te resulta agradable ver que te dan los datos de tanto la distancia como la velocidad de disparo. Pero lo que resulta sorprendente y digno de aplauso es cuando tu compañero te comenta que has de tener en cuenta la fuerza de Coriolis (la fuerza inercial que ejerce la tierra con su movimiento de rotación y por la cual el agua gira en un sentido el hemisferio norte y en otro en el hemisferio sur) y la dirección del viento…¡Simplemente soberbio que hayas de tener esos detalles en un videojuego! Ojo, que también es una experiencia “guiada” y basada en el “prueba y error” pero mientras estás ahí no te paras a pensar en ello pues simplemente…¡Estás disfrutando!. En esa misión, además, hay un par de detalles más, pero vale la pena que los viváis vosotros mismos. Lo que ocurre después es una absoluta delicia para todos los amantes de los francotiradores en los juegos de acción y una muestra ideal y perfecta para acertar disparos a la cabeza uno tras otro y a la perfección.
Más tarde acontecen otros ejemplos como el escape de la zona de las colinas y casas en 5 min y con el apoyo aéreo de cazas en las zonas que tú marques con el laser. Espectacular, jodido, desesperante pero que te obliga a arriesgarte, a estudiar y memorizar todos los “respawneos” de tus enemigos y que o mueves el culo o estás muerto. Una experiencia gratificante y tremenda a ambas parte, porque sudas la gota gorda para pasarlo sin que te den más de dos disparos seguidos pero cuando lo consigues y piensas en lo que has hecho y como te lo has currado piensas: ¡Bravo!.
Así varios ejemplos más de variedad y diversión, mezclados con zonas más sencillas o de transición. Mención especial a la misión de “Desactivar las bombas en 10 minutos” en la que saber utilizar las granadas de luz y granadas de fragmentación es tan primordial como saber conducir un Formula 1 para ganar un campeonato de F1.
Si habéis llegado hasta el final bravo por vosotros. Leer 4 páginas sobre lo que he disfrutado con COD4 habiéndole criticado anteriormente tiene su mérito y os felicito. Más si cabe cuando gráficos, sonido, duración y el multi apenas han sido mencionados. Digamos que ha sido un ejercicio un tanto ególatra de me apetece escribir sobre la EXPERIENCIA vivida. Que al fin y al cabo estando ajeno a ON (de vacaciones, exiliado y obligándome a no saber nada del sector) y sin voluntad de analizarlo es lo que más me apetecía comentar.
Concluyendo. Da igual que COD4 no sea un juego excelente. Da igual que utilice fórmulas inventadas por ellos, mostradas mil veces en las películas y que salga un título cada año y encima venda millones. Todo eso es irrelevante, absolutamente prescindible e irrelevante cuando una vez finalizado el juego, una vez acabada la campaña para un jugador el dinero, la diversión, el esfuerzo y la experiencia ha valido la pena. La ha valido porque se ha sudado, ha requerido tiempo y precisión y porque encima Infinity Ward ha puesto los ingredientes para que mi planto haya tenido un sabor muy especial. Un plato degustado en el que como habéis visto durante todo el escrito los prejuicios no han tenido cabida en la receta.
Eso sí, no solo de platos CODeros vive la mente y si uno sólo se alimenta de ellos corre el riesgo de caer en el grupo. Así que no dejéis de jugar a Bioshock, Rez o ver Dogville o Into The Wild, la mente os agradecerá la variedad y la diferencia, pues siempre hay espacio para una experiencia más y esta de COD4 en Veterano os aseguro que se recordará.



































































































