Análisis Little King’s Story (Wii)

¡Jarl! Por la gloria de mi madre. Sin comerlo ni beberlo hemos dado con una corona que nos concede el control de un vasto reino. Parece el argumento un cuento pero es más real de lo que os podáis imaginar. Es Little King's Story (LKS).

Acompañadnos en esta entrañable aventura en la que descubriremos como una third consigue crear un juego que parece desarrollado por la mejor versión de Nintendo. Un título que si bien ha recibido buenas críticas, no parece haber provocado mucho revuelo entre el grueso de los jugadores. LKS tiene personalidad propia, es encantador, divertido, pero sobre todo, muy adictivo. Bienvenidos a la monarquía independiente de nuestro reino.

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Hace mucho, mucho tiempo, en un reino muy lejano…

Es cuanto menos curioso cómo muchas veces nos llegan de improviso juegos que la crítica valora en su justa medida pero que después no llegan a calar muy hondo entre el público. Ya le pasó al gran Beyond Good & Evil (gracias a Dios Ancel no se ha dado por vencido y en no mucho nos ofrecerá esa segunda entrega que todos los que disfrutamos de la primera esperábamos) y parece que LKS correrá la misma (mala) suerte.

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¿Existe alguna explicación para este fenómeno? Respuesta corta: no. Respuesta más larga: no con matices. Así pues, maticemos. LKS es una mezcla de algunos géneros (estrategia, aventura, simulador social, RPG…) sin llegar a profundizar demasiado en ninguno de ellos, además su apartado artístico es muy personal y la gente que hay tras él (Hideo Minaba -Final Fantasy XII y Lost Odyssey- y Kazuyuki Kurahsima -Super Mario RPG y Mario&Luigi: Superstar Saga-) ha optado por un universo colorista y desenfadado que de buenas a primeras echará para atrás a mucha gente. ¿Justifica esto la escasa repercusión que está teniendo? Rotundamente, no. Si sois de los que no habíais oído hablar del juego o sí lo habíais hecho pero aún así no sabíais por dónde cogerlo os recomendamos encarecidamente que sigáis leyendo porque LKS es mucho más de lo que parece. Para haceros una idea aproximada deberíais coger una batidora y echar un pellizco de un juego de rol en tiempo real (Age of Empires, Warcraft…), unas buenas cucharadas de Harvest Moon y para finalizar, un litro (por lo menos) de Pikmin. Tras varios minutos de mezcla obtenemos ni más ni menos que el juego que nos ocupa. ¿Suena interesante, verdad?

¡Ah! Se nos olvidaba. Si en su momento no tragabais a Chiquito de la Calzada vais a tener un problema con LKS, y es que precisamente el humor del título gira (inexplicablemente) en torno a muchas de las fórmulas cómicas creadas por este personaje hace un puñado de años. A los que sí os gustaba, lo vais a aburrir. Queda dicho.

Mecánica de juego

En LKS encarnamos a un jovencísimo muchacho que tras encontrar una corona mágica en un bosque se convertirá en rey. El reino que deberá dirigir (llamado Arbok) estará formado por tres ministros, tres vacas y contará con una tasa de desempleo del 100%, así pues, deberemos hacerlo prosperar para que todos nuestros súbditos queden satisfechos con nuestra labor.

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Estos tres ministros tienen unas funciones claramente definidas dentro de la partida. Por una parte Hauser se encarga de poner a nuestra disposición los diferentes edificios a construir y las misiones a realizar, Líam es el encargado de los tutoriales (muy cucos ellos, perfectamente explicados con tiza en una pizarra. Como si estuviésemos en clase, vaya) y Verdi, por su parte, guardará la partida y nos permitirá conocer diferentes datos relacionados con nuestro reino (gente contenta y no tan feliz, número de personas pertenecientes a cada gremio…).

Los ciudadanos empiezan siendo holgazanes, y debemos ser nosotros los que les asignemos (lanzándolos contra las construcciones propias de cada empleo -que previamente deberemos haber construido-) alguno de los diferentes gremios disponibles. Soldado y agricultor serán los primeros de entre más de una docena de profesiones. Estos roles servirán, al igual que pasa con los colores de los pikmin en el juego del mismo nombre, para determinar qué tareas desempeñará cada uno de los trabajadores. Un agricultor podrá, por ejemplo, cavar zanjas pero será débil en el combate cuerpo a cuerpo, a diferencia del soldado, que sí estará dotado para la batalla. Además podrá destruir pequeñas piedras y troncos, al igual que el agricultor, pero no cavar agujeros.

Así pues, antes de realizar cada misión o de salir a explorar, tenemos que valorar qué integrantes debemos incluir en nuestro equipo. Algunas unidades sólo pueden crearse pagando cierta cantidad de dinero, pues bien, éstas son las que normalmente menos abundarán en nuestras formaciones y a las que deberemos proteger con uñas y dientes si nos son necesarias para abrirnos paso a lo largo del mapa, ya que si mueren por el camino deberemos volver al reino para formar otro trabajador o para añadir al grupo a alguien que lo sustituya.

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Llegados a este punto muchos os preguntaréis de qué manera se consigue el dinero para poder llevar a cabo las obras necesarias que mejorarán sustancialmente vuestros dominios. Es bien sencillo: siempre que derrotamos a un enemigo, cumplimos una misión o eliminamos obstáculos del camino (troncos, piedras, setos…) aparecen una serie de objetos que debemos recoger. En cualquier momento de la partida podemos volver al castillo y en cuanto nos sentamos en el trono se hace un recuento del valor de todos ellos y del oro del que se nos hace entrega. Estos ítems se agrupan en diferentes categorías (dinero, comida, madera…) dentro de las cuales hay variantes. Por ejemplo, dentro de la de dinero encontramos saco de monedas, lingote de oro o tesoro dorado. Muchas veces será aleatorio cuál encontramos y por lo tanto la cantidad de fondos que nos dan por ellos.

El concepto clave del título es la expansión. Desde el principio LKS se nos presenta de forma engañosa, pues parece que estamos ante un título corto y muy sencillo, pero a medida que vayáis echándole horas os iréis dando cuenta de la verdadera naturaleza del juego que tenéis delante. De su larga duración, de su profundidad, de la dificultad (ajustable a tres niveles -los clásicos fácil, normal y difícil- en cualquier momento de la partida) de alguna de las misiones…

Para llevar a cabo esa expansión, deberemos hacer uso de la fuerza, por lo que será necesario derrotar enemigos en otros territorios con tal de anexionarlos al nuestro propio. Por lo tanto, nuestro objetivo último será que Arbok ocupe la totalidad del mapeado.

Antes de comenzar a desglosar cada uno de los apartados de LKS queremos dejar constancia de que el análisis se hace tras habernos pasado el juego (en cerca de 30 horas, eso sí, sin haber conseguido el 100% de los coleccionables). Como habrán percibido los que sí le hayan echado el guante, estamos omitiendo algunos datos tanto del argumento como jugables que consideramos deben ser descubiertos por el propio jugador. Una de las principales bazas que posee el título es la capacidad de sorprender, por lo que queremos respetarlo. Como jugones que somos, conocemos el precio (si es que lo tiene) de ir descubriendo por nosotros mismos los secretos que esconde un juego tan rico en detalles como es el caso del que nos ocupa.

Jugabilidad

Nosotros manejamos a un rey de cuyo nombre somos responsables. Así pues, siendo el monarca, tenemos a nuestra disposición un único modo de control, utilizando el Wiimote + nunchuk . Nos movemos con el stick del nunchuk e interactuamos con lo que nos rodea pulsando el botón A, con el que además lanzamos a los componentes de nuestro grupo cuando los hayamos llamado a filas. Para ello deberemos situarnos a su alrededor y presionar el botón B. Con + y – desplegamos el menú del juego en el que encontramos las siguientes opciones: mapa, objetos, ayuda, estado y misión. Con el botón C del nunchuk cambiamos entre los dos tipos diferentes de cámara y con Z hacemos que aparezca una línea que nos marca dónde apuntamos, además de destacar muchos de los elementos interactuables del entorno tales como enemigos, rocas y troncos a destruir…La siguiente opción no la tenemos disponible desde el principio del juego pero más adelante podemos comprarla, y es que pulsando la cruceta hacia arriba escogemos entre las diferentes formaciones (ofensivas o defensivas) para nuestras tropas. Con izquierda y derecha rotamos la cámara (por desgracia no hay un botón que la sitúe a nuestra espalda como sí ocurría en Pikmin por lo que deberemos estar jugando con ella casi constantemente) y si pulsamos hacia abajo nuestro grupo queda ordenado por oficios (por lo que si dejamos a los soldados en primer lugar será a ellos a quien lancemos primero contra nuestros enemigos). Finalmente con el 1 disolvemos el grupo.

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Para todos los que esperabais que LKS hiciese uso de las características de control propias de Wii sentimos desilusionaros, pero no es así. Tras haber jugado a los dos New Play Control de Pikmin en Wii, creíamos que el juego co-desarrollado por CING y Townfactory seguiría el mismo camino ofreciéndonos, por lo menos, la posibilidad de utilizar el puntero. Por desgracia no es así y en muchas ocasiones la precisión se verá afectada por ello, pues no será todo lo fiable que cabría esperar. El sistema de apuntado cuenta con una guía por lo que si apuntamos cerca de un objetivo éste lo seguirá automáticamente, pero no es muy preciso y tiende a fallar con facilidad.

A esto se le suma un pequeño vacío jugable (derivado también del inexistente control por puntero): en medio de una misión, si alguna de las personas que llevamos en el grupo está mal de vida y nos gustaría "enviarlas a casa" (o incluso estando en alguna de las zonas de Arbok), nos tenemos que tragar al grupo con patatas, porque o lo deshacemos al completo o no tenemos la opción de quitar a 3 personajes, por ejemplo.

Gráficos

Este es sin duda el apartado más controvertido del juego. Artísticamente LKS es impecable pero es precisamente en lo técnico donde no supone ningún alarde. Ya advertimos que no es algo muy sangrante, pero con la vista más alejada son muchas las ocasiones en las que no podemos distinguir el rostro de los ciudadanos que nos acompañan, amén de que a veces predomina en pantalla un efecto difuminado que no permite apreciar los detalles con claridad. Además, no ayuda el hecho de que el juego nos haya llegado a 50Hz y 576i, así pues, tirón de orejas al responsable de ello.

A su favor podemos decir que hay muchísimas animaciones que nos harán dibujar una sonrisa. Basta con que sigamos a alguno de nuestros ciudadanos para comprobar cómo se desenvuelven en el medio: hablan con otros habitantes de Arbok, se reúnen con las personas de su gremio, si están enamorados pasean junto a sus parejas…todo ello va acompañado, como decimos, de unas animaciones muy cuidadas que otorgan vida y naturalidad a nuestro reino.

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Y sobre todo, como ya hemos dicho, el apartado artístico, que es una delicia y nos hace olvidar todo lo negativo. Para que nos entendáis, tiene un aire a Animal Crossing pero con una personalidad arrolladora que desborda al título de la propia Nintendo. Sólo por cómo está hecha la intro (parece dibujada con acuarelas a lo que hay que añadir una genial implementación de la música) ya os enamoraréis de LKS. Mención especial a todas las secuencias de vídeo que iremos viendo a medida que vayamos completando el juego ya que utilizan la misma técnica. Igual o más encantadoras que la propia introducción.

Sonido

¿En una palabra? Indescriptible. De verdad. LKS no posee una Banda Sonora Original sino que utiliza muchas de las grandes piezas de la música clásica (Mozart, Beethoven…) para ambientar todas nuestras gestas, y ni que decir tiene que lo consigue holgadamente. Como ya hemos comentado en el apartado anterior la introducción es un claro ejemplo de esa unión entre plano artístico+música, pero a lo largo del juego os iréis dando cuenta de que son un todo, que parecen hechas para este título porque casan de manera extraordinaria con lo que vemos en pantalla, con el mundo que CING y Townfactory han creado. Magia en estado puro, no hay más.

Si tenemos que destacar algo negativo es la repetición de las frases de alguno de los ciudadanos. Acabaréis hasta las narices de que os griten "Eo" una y otra vez.

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Como curiosidad, los habitantes de Arbok hablan en varios idiomas: español, árabe, inglés, japonés, alemán y francés que sepamos. Pero en la mayoría de lenguas son frases inconexas y carentes de sentido, solo para otorgarles personalidad y diferentes registros a cada uno de los personajes. Mención especial se merece el que habla en castellano. Sólo podemos adelantaros que es un loco de proporciones astronómicas.

Conclusión

El juego es la suma de multitud (infinidad más bien) de detalles. Os vamos a poner un ejemplo: a lo largo del título uno de los coleccionables que tendréis que recoger son una especie de cuadros en los que aparecen dibujados seres un tanto…especiales. En ellos, si os fijáis en la parte inferior, os saldrá el nombre del lienzo y el autor. Pues bien, esos nombres de autores no están inventados sino que son nombres reales. Mientras el juego estaba en desarrollo sus creadores abrieron una página web para que todo el mundo enviase sus diseños de monstruos y después escoger alguno de ellos e incluirlo en el juego. A estas alturas, no sabemos si alguún enemigo fue creado por un usuario, lo que sí sabemos es que los que más les gustaron conforman precisamente esa selección de cuadros.

Cosas así son las que hacen grande a este videojuego. Desde que introduces el DVD en tu consola por primera vez te das cuenta de que estás ante algo especial. Se trata de uno de esos títulos que logran atraparte, de los que consigue que estés en todo momento pensando qué hacer después, qué construir, hacia qué zona dirigirte. De los que traspasan el televisor. Los primeros compases del juego, todo ese proceso de descubirmiento de Arbok y sus ciudadanos, es una de las mejores experiencias "videojueguilmente" hablando en lo que llevamos de 2009.  LKS se convierte por méritos propios en el GOTY de Wii, si Punch-Out!! y los lanzamientos venideros lo permiten, claro.

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Lo mejor:
+ La excelente música y como se complementa con el juego
+ El apartado artístico, encantador
+ Con LKS el tiempo pasa volando. Adictivo como pocos
+ Su precio: 39'95€ P.V.P.
+ Deberás echarle horas y horas si quieres conseguir el 100%

Lo peor:
-
El humor "Chiquitil". Al principio hace gracia, a mitad de juego ya cansa
- La no utilización del puntero. Nos hemos "mal acostumbrado" con Pikmin
- Que haya pasado tan desapercibido, a todas luces un esfuerzo de este calibre (y más viniendo de una third) merece una mejor acogida

A hurtadillas se cuela en el catálogo de Wii un juego que desde YA se convierte en un imprescindible de la consola. Tiene algún detalle jugable por pulir pero en conjunto es exquisito.


FICHA TECNICA

Plataforma:
Wii

Desarrollador:
CING & Townfactory

Productor:
Marvelous Interactive

Distribuidor:
Rising Star Games

Género:
Estrategia/Simulación/Rol/Aventura

Código PEGI:
+7

Fecha de salida:
23 de abril de 2009

Idioma:
Textos en castellano

Formato:
DVD

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