Escucha el programa en directo

Escucha nuestro podcast en diferido

Artculos anteriores

ultimONivel en FaceBook Grupo ultimONivel - Last FM Mapa de oyentes
ON STEAM Group ON LeaderBoard Live! iTunes

Webs amigas

Descarga los ltimos programas en MP3

Más Programas

Las camisetas de ultimONivel

 

Análisis MotorStorm: Pacific Rift (PS3)

Rugen los motores, todos los conductores están en sus puestos y la adrenalina llena tu cuerpo. El acelerador preparado, los consejos en algún rincón perdido de tu memoria y las luces a punto de dar la señal de salida. Prepárate, y empieza una carrera salvaje con este título exclusivo de PS3.

Comentarios

Hace ya año y medio que Sony Computer Entertainment Europe tuvo la osadía de irrumpir en el manido mundo de las carreras arcade. El atrevimiento fue doble, pues no sólo era un desarrollo europeo lanzado a nivel mundial sino que el título era totalmente nuevo. En una época dominada por las franquicias, MotorStorm supuso una agradable novedad que fue puesta en el punto de mira de la comunidad consolera mundial. Además era uno de los primeros juegos que surgieron para PS3, con lo que la atención que se le dedicó fue doble. Se le presuponía una técnica que demostrara el poderío de la nueva máquina de Sony, y sus creadores alardeaban de ofrecer con él unos gráficos fotorrealistas que dejaban en paños menores a todos los juegos de carreras desarrollados hasta la fecha.

Pero la realidad fue que el juego no llegó a ser todo el éxito que se esperaba de él, que el control innovador del Sixaxis para los giros usando el flamante sensor de movimientos de PS3 no era todo lo preciso que presumían, y que se tuvo que publicar un parche para el juego al poco tiempo de su lanzamiento para corregir algunas deficiencias en el online.

Aún así, para ser un desarrollo europeo y para haber estado en primera línea de la pobre parrilla de lanzamientos de PS3, el juego no estuvo mal. Nada mal. Y esto en el mundo de secuelitis en el que estamos sólo significaba una cosa: que se podía mejorar. Con “MotorStorm: Pacific Rift”, lo han hecho.

Gráficos

Desde la cuidadísima presentación en la que se te presentan unos paisajes paradisíacos en alta definición, hasta la recreación de cada rincón de la isla en la que se desarrolla el juego, todo a nivel gráfico está cuidado al detalle. Algo que podría carecer de importancia como lo es el menú del título lleva un cuidado trabajo de ambientación para que desde el principio te sientas parte de la emoción de un rally multitudinario. Esta especie de rally multisuperficie es la excusa para la puesta en escena del juego: como si de Parque Jurásico y su Isla Nublar se tratara, una reunión a nivel mundial de los mejores pilotos llegan en helicóptero y portaaviones a una isla paradisíaca del Pacífico. En dicha isla se celebrará durante los próximos días la competición de motor más salvaje del planeta, entre lo que serán noches de festival musical (reíos del Doctor Music o de Woodstock) y de desenfreno. Un diez para la ambientación que precede a cada carrera, sobre todo teniendo en cuenta que un título de estas características perfectamente podría haber sobrevivido sin la necesidad de todo este montaje y sin un menú en el que se aprecian los conciertos y la marcha del festival.

Este mimo por el detalle también se deja ver en cada partida: los gráficos siguen siendo fotorrealistas, con una calidad que roza la excelencia en muchos puntos. Es cierto que no llega a alcanzarla, pero es sobre todo por el afán de querer añadir aquí y allá multitud de elementos complejos en el escenario: árboles, arbustos, pancartas, cataratas, rocas… todo ello deformable a nuestro paso y con unas texturas muy cuidadas. Se aprecian las sombras proyectadas por cada rama de los árboles, y también el movimiento natural de cada colisión. Esto significa que se ha tenido que abarcar una grandísima cantidad de tratamiento gráfico, y es justamente éste el motivo por el que las texturas no pueden llegar a recubrirlos todos a la perfección. Quizá se ha decidido que es mejor ofrecer mucho de algo que ya es bueno, antes que definir a la perfección algún elemento que, a la velocidad que el coche va, apenas se apreciaría si no es deteniendo el vehículo.

Una opción más de tantas con las que los programadores han querido mejorar el título ha sido la inclusión de una característica técnica totalmente ajena al juego, pero que a más de un purista como yo dejará traspuesto: el modo foto. Sony ha incluído la posibilidad de tomar capturas de los juegos de PS3 desde el propio sistema, a partir del firmware 2.50, pero esta opción sólo está disponible para los juegos que estén preparados a tal efecto. MotorStorm 2 lo está, y de qué manera: no sólo puedes fotografiar cualquier momento de la carrera, sino que… en el momento en el que entras en este modo, la carrera queda en pausa. Y tú decides cómo mover la cámara, dónde colocarla, si subirla, bajarla, hacer zoom sobre algún detalle de la carrocería o del paisaje… Tú decides el ángulo desde el que quieres sacar la fotografía. Y con la belleza de los escenarios, más de una vez te tentará pasar del desarrollo de la carrera para fotografiar una puesta de Sol o el apacible mar. Gran detalle de innovación técnica, aunque una vez más no en lo relativo a una profunda mejora sino a la mayor cantidad de prestaciones.

En esta ocasión contaremos con 8 tipos de vehículos a escoger, y con diferentes trajes para cada piloto. De nuevo se podrá escoger el sexo de éste, aunque las diferencias son inapreciables a nivel jugable entre uno y otro. Los menús contextuales son sencillos pero transmiten toda la información que necesitamos. La diferencia más notable es que el turbo se calentará si pasamos al lado de una zona de lava, y se enfriará si atravesamos un río o una zona con agua. Esto se reflejará en el indicador de turbo (congelándose o ardiendo) y tendrá importancia fundamental en cuanto al apartado jugable del título.

El número de rutas disponibles es de ¡96!, subdividos en 16 circuitos y 4 zonas: la zona de aire, la de agua, la de tierra y la de lava. Todas ellas están recreadas con asombrosa precisión y, más importante aún, con una gran variedad entre una y otra. Cada una de ellas se repetirán a lo largo de diversas pruebas (a repartir entre “Carrera”, “Eliminatoria”, “Velocidad” y algunos subdesafíos aleatorios más). Podremos escoger si queremos ver el juego desde una cámara en primera persona desde el morro del coche, o bien desde atrás viéndose el coche entero. La pantalla se dividirá en dos para jugar a dobles, o en cuatro para jugar tres/cuatro jugadores. Podremos escoger si queremos que la división sea horizontal, o bien vertical (en cuyo caso las pantallas panorámicas pasarán a ofrecer una relación 4:3). Los gráficos seguirán estando a un gran nivel, pero en las partidas de más de un jugador sí se aprecia una pequeña reducción de framerate en comparación con las partidas a pantalla completa. Este detalle, junto con una pequeña pausa que en ocasiones se aprecia al pasar por la línea de meta y algún humo mal texturizado, son los únicos puntos negativos que se le pueden achacar al juego en cuanto a nivel gráfico se refiere.

La sensación de velocidad está muy conseguida, con leves temblores de la cámara cuando apretamos el botón de turbo, y la física de choques es espectacular. Para cada tipo de vehículo, la reacción en el inevitable momento de estamparnos será diferente y, lo más importante, también será creíble. Sin llegar a unas colisiones tan realistas como las de Burnout Paradise, los rebotes y cacharrazos de los vehículos son mucho más plausibles que los de la primera entrega. Además, se puede evitar la tediosa pérdida de tiempo en cada leñazo apretando simplemente el botón x para volver a la pista y reiniciar la marcha (también en el caso de que nos perdamos demasiado de la pista). La pantalla se llena de agua o de barro en función de los caminos por los que corramos, en un efecto muy logrado. Aunque a estas alturas esto no sea realmente novedoso a nivel técnico, sí es visualmente efectivo, que es lo que se pretende.

Sonido

El festival de telón de fondo en el que se viven las carreras es la excusa perfecta para incluír una gran variedad de temas musicales en la banda sonora del título. Las músicas son todas rockeras y cañeras, escogidas con gran acierto. A lo largo de toda la partida escucharemos de fondo estos temas mientras conducimos nuestro vehículo. Podemos diseñar la lista de canciones que escucharemos desde el menú de opciones, y dichas canciones van desde alguna de Nirvana hasta de David Bowie pasando por Ministry, Primal Scream, Fatboy Slim o Megadeth (hasta un total de 46).

Quizá se habría podido incluir un repertorio musical más variado, pero aquí una tónica popera rompería con el ambiente selvático. En otros juegos de carreras se pueden permitir este tipo de licencias, pero en ese sentido la diversidad de géneros musicales del título está autolimitada (bien para algunos, no tanto para otros, eso dependerá de tus gustos). Para bien o para mal, no escucharemos esta vez a la Avril Lavigne de Burnout Dominator.

Los efectos sonoros son los adecuados, si bien no destacan de forma especial. No son especialmente estridentes, pero tanto el rugir del acelerador como los choques y los derrapes cumplen con su función. El único sonido que es realmente importante es el de la carga del turbo, puesto que influye directamente en la jugabilidad y ayuda el saber “de oído” cómo llevas el nivel de carga para poder realizar el próximo acelerón. Tanto este sonido, que es el más funcional, como el resto de efectos cumplen simplemente sin más.

No hay voces a lo largo del juego, excepto una pequeña narración en el vídeo de presentación que es meramente testimonial. Pero éste no es un juego que requiera ningún tipo de doblaje, por lo que realmente no es algo a tener en cuenta.

Jugabilidad

El control para los 8 tipos de vehículos es muy sólido, teniendo en cuenta que será diferente según el que escojas, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. Mientras los monster truck (categoría nueva demoledora que no aparecía en el MotorStorm original) van sobrados de fuerza, las motos disponen de mucha más velocidad y maniobrabilidad. En ese sentido, está bien definido cada vehículo con sus características particulares. Además de las mencionadas categorías podemos escoger también 4X4, rancheras, coches de rally, camiones, buggys y quads, hasta completar el total de los 8 tipos.

Se han realizado añadidos a la jugabilidad tales como los empujones, que permiten un leve desplazamiento lateral pulsando L o R para hacer la vida imposible a tus adversarios (o llevarlos contra un obstáculo para que muerdan el polvo). En el caso de las motos, se potencia su facilidad de maniobra mediante el uso del eje vertical del mando: si pulsamos hacia arriba, la moto dará un pequeño saltito, útil para superar algunos obstáculos. Si pulsamos hacia abajo el piloto se agachará, con lo que podremos esquivar alguna que otra rama para poder continuar el juego sin probar el barro. Estos pequeños detalles van en la línea de mejorar una jugabilidad que ya era lo suficientemente buena, y que en este Pacific Rift queda reforzada.

El juego dispone de un sistema de trofeos que nos permitirá luchar por conseguir una serie de logros. Estos logros amplían la que ya de por sí es una larguísima vida jugable del título, tanto por las posibilidades de su single player como, sobre todo, por las de su juego online. En las partidas online podrán jugar 12 jugadores al mismo tiempo, con lo que la totalidad de los participantes en las carreras pueden ser jugadores “de carne y hueso”.

MotorStorm 2 no da concesiones a la simulación, y nos ofrece acción directa sin mayor complicación que la de escoger nuestro vehículo. No obstante, esta elección será de vital importancia para el desarrollo de la carrera pues cada tipo de vehículo es acertado o no lo es, para según qué terreno. Y de tipos de terreno también va surtido el juego: habrá cuatro diferentes, los ya comentados en el apartado de gráficos. Pero tenedlo claro: el juego premia el gamberrismo por encima de la habilidad. Tu vehículo podrá escalar por paredes imposibles y la propia implementación del control te ayudará en más de una ocasión a no chocar, siempre que te esfuerces por hacer el ganso lo más que puedas. Es más: muchas veces es preferible salir por los aires con tal de mantener la inercia que tenías antes del accidente. Empezarás la carrera sin haber perdido posiciones y esto te ayudará en la persecución del liderato. Además, el calentamiento del turbo estará vacío tras el impacto, con lo que esto te ayudará a recuperar la velocidad perdida.

Quizá la mayor novedad en el título ha sido la inclusión de un leve componente estratégico pero que se ajusta perfectamente a las directrices de una carrera arcade: el sistema de turbos. Al igual que en el primer MotorStorm, al usar el turbo nuestro medidor de energía se calentará. Cuando dicho medidor llegue al máximo, el coche reventará y se llevará consigo todo lo que esté a su alrededor. El acierto de esta mecánica es que, al contrario que con juegos como F-Zero, el turbo se nos irá recargando automáticamente siempre que no lo utilicemos, y sin necesidad de recoger ningún tipo de ítem. Y la novedad de este sistema con respecto al de su título predecesor es que si pasamos por encima de un charco o de un riachuelo, la barra de turbo tardará mucho más en calentarse (con lo que es el momento de endiñarle). Y si pasamos cerca de lava o de fuego, esta barra tardará mucho menos en rellenarse. Esta pequeña modificación tiene la repercusión justa en el modo de jugar como para que la tengamos presente continuamente, pero no es tan grande como para mermar la acción que el título rebosa.

Conclusión

Últimamente las compañías desarrolladoras de juegos son cada vez más conscientes del negocio que se traen entre manos, y se esfuerzan por ofrecer una calidad técnica que aproveche todas las capacidades del soporte para el que programan. Cuando el nivel de exigencia llega a cierto tope, quedan dos opciones: o gastar una cantidad ingente de dinero y recursos para conseguir sólo un poquitín más de excelencia… o diversificar la oferta para abrumar al consumidor. Me explico: la magia está en los detalles. ¿Para qué ser el mejor en algo si puedes ofrecer por menor precio más cantidad de opciones, más número de pistas y alguna que otra innovación? Con algo cercano a esta filosofía, los desarrolladores de MotorStorm 2 han decidido ofrecer más de lo mismo. Quizás no definitivamente mejor… pero sí mucho más.

En las mejoras a la jugabilidad, en el número de fases y vehículos, en los elementos destacados del apartado técnico… MotorStorm se gana el respeto de todo jugón de carreras arcade en particular, y de todo amante de la adrenalina en general. La acción frenética que ofrece no te dejará insatisfecho si eres un amante de la velocidad sin complicaciones. Si en cambio eres más exigente con la simulación, otros títulos como Race Driver GRID serán más de tu agrado. El nivel de mejora con respecto al primer MotorStorm es notable en cuanto a detallismo y opciones, si bien es cierto que la base jugable sigue siendo la misma que ya era adictiva en el primero. Los añadidos a la jugabilidad y las mejoras técnicas redondean un juego muy completo cuya fórmula arcade radica en la diversión directa.

Lo mejor:

+ El uso estratégico del turbo según las diferentes circunstancias
+ El gran número de circuitos y vehículos
+ El realismo de las colisiones

Lo peor:

- La inevitable fragilidad de las motos
- Limitación gráfica a 720p con respecto al anterior (aunque no influye, pues la calidad gráfica es sobresaliente)
- Pérdida de framerate en partidas a dobles

Juego de carreras salvajes que explota su vertiente arcade y que mejora a su predecesor tanto técnica como jugablemente.


FICHA TECNICA

Plataformas:
PS3

Desarrollador:
Evolution Studios

Productor:
Sony Computer Entertainment

Distribuidor:
Sony

Género:
Conducción

Código PEGI:
+16

Fecha de salida:
13 de Noviembre de 2008

Idioma:
Textos en castellano (sin voces)

Formato:
Blu-Ray Disc