Análisis Golden Axe (PS3)
La fantasía heroica adulta se caracteriza por tener una serie de elementos comunes: los héroes hipermusculados, las doncellas semidesnudas en apuros, la magia perversa, la violencia cruda y los choques de espadas aceradas. Uno de los escritores más representativos de este género fue Robert E. Howard, padre de Conan, pero la fantasía heroica ha sido tema principal de numerosas historias y ha influído a una corriente entera de grupos musicales adscritos al heavy metal. SEGA ha seguido estos pasos en Golden Axe pero ¿el resultado habrá quedado mejor que el reciente videojuego del héroe bárbaro?

En Golden Axe: Beast Rider se cumple con todas las premisas de la fantasía heroica de las que he hablado en la introducción, y cabe decir que de forma bastante honrosa. Los cuerpos hipermusculados y semidesnudos campan por sus anchas. Ver a algunos enemigos delgaduchos enseñando el culo tras tiras de cuero y con máscaras claveteadas te dan ganas de destrozarlos de un hachazo, pero por suerte el manejo en tercera persona de tu heroína protagonista te permite contemplar de forma constante una retaguardia que calma tu instinto animal despertado (o lo azuza, eso depende). En cualquier caso, tanto unos como otros cuentan con unos movimientos muy bien conseguidos y naturales. Las diferentes armaduras de los enemigos (los que tienen) son una de las gracias de ir avanzando en el juego, pues disponen de gran variedad y vistosidad. A medida que vas golpeándolos, les vas despojando de parte de ellas, hasta dejarlos derrotados y transformados en un polvo gris que el viento acabará llevándose. Esta forma de acabar con ellos es un punto a favor del juego en cuanto a detalle se refiere.

La sangre que llega a salpicar la cámara en los enfrentamientos más duros, el choque de aceros, el grito de los enemigos, los desmembramientos y el uso de las magias… todo lleva el toque de una fantasía adulta y oscura que sirve de acicate para seguir jugando. Pero el referente histórico de este título hace reflexionar sobre si este camino a seguir ha sido el correcto en la franquicia, y hasta qué punto ha sido un acierto o no el optar por estos elementos para el remake del juego mítico de los 80.
Gráficos
En pocos juegos encontrarás un toque tan oscuro y tan sangriento como en este Golden Axe. Llama la atención el cuidado por hacer de éste un juego adulto, máxime cuando la mayoría de nosotros éramos niños cuando se jugaba al título clásico de SEGA.
Esta ambientación es el punto más atrayente del juego, y se deja ver en los videos de buena factura, en las cumbres montañosas, en la lluvia y bosques apartados… Así como en las luchas llenas de chillidos, desmembramientos, sangre (negra) a borbotones, decapitaciones y demás sutilezas.

Los pueblos saqueados, el diseño de los personajes y de los enemigos… todo está teñido de un toque adulto y serio que se agradece. La primera aparición de Gilius el enano, rompe con la imagen infantiloide que se pueda tener de estos. O dicho de otra forma: Gilius empalaría de un sólo hachazo a los siete amigos de Blancanieves y haría sopa con sus órganos más aprovechables. Eso sí: ni él ni el resto de personajes disponen de animaciones faciales, dándoles una expresividad nula.
Técnicamente, existe una grandísima diferencia entre ver el juego en una resolución baja o en 1080p. Esto ya sucede con la mayoría de juegos de PS3, pero en éste de forma especial: en una resolución de 576 pixels podría pasar por un juego de PS2, pero en 1080p se hace patente su calidad gráfica. Las cargas son inexistentes (sólo existen al iniciar cada fase) y el horizonte está bien definido, sin prácticamente poppings de elementos que se vayan dibujando según avanzamos. Los enemigos y los paisajes están detallados aunque sin explayarse demasiado en las texturas, y el diseño de todos ellos es bastante bueno. Sólo los elementos que vas recogiendo se ven algo pixelados.
La distancia de visualización no es excesivamente elevada, pero sí existen fondos colocados de forma inteligente que contrarrestan esta falta. Por ejemplo, si te asomas a un precipicio verás en la lejanía unas montañas y si miras hacia abajo te darás cuenta de la altura a la que estás. No es un efecto nada excepcional, pero sí contribuye a una correcta ambientación.
Las magias están bien conseguidas, aunque no aparece el espectacular dragón que se invocaba en el Gonden Axe original. El aliento de los pequeños dragones no llega a ser destacable pero sí cumple cuando provoca llamas en los enemigos o en uno mismo.

Sonido
Se ha desaprovechado la oportunidad de añadir un buen grupo de metal a este título… pero ello no significa que la opción elegida haya sido menos acertada. Mientras vas avanzando, la ambientación musical consta de melodías serias y llenas de componente heroico, que recuerdan a composiciones de películas como “Conan el Destructor” y se integran de una forma muy digna con el resto de la ambientación del juego.
Vas a ver más sablazos en las peleas de este juego que en la factura de tu móvil, y cada uno con su adecuado efecto sonoro. Hachazos, golpes secos, grititos constantes de los enemigos… todo lo referente a estos efectos especiales está a un buen nivel.
El doblaje de las voces se queda en algo justito, más que nada porque los videos no llegan a transmitir toda la epicidad que debieran y es en estos en el único sitio en el que las voces aparecen. Pero dejémonos de monsergas: en un juego como éste, lo que cuentan no son tanto las palabras sino los chillidos de pánico de los enemigos descuartizados o la furia de estos al lanzar un ataque. Y a ese nivel, se puede decir que consiguen lo que buscan: meterte de lleno en la lucha.

Jugabilidad
Éste es el apartado más flojo del videojuego, y en el que encontramos sus mayores deficiencias. Si bien las luchas siguen un estilo parecido al típico que podemos encontrar en un Heavenly Sword (aunque sin quicktime events), el sistema de juego consta de dos innovaciones que no acaban de cuajar en un beat’em-up de estas características:
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La primera es la posibilidad de cabalgar sobre las bestias (de ahí el nombre del juego). Este detalle es quizá el rasgo que más nostalgia despierta, pues está heredado directamente del Golden Axe original (eso sí, antes montabas en 2D y ahora en 3D, con lo que la diferencia es bastante notable). Podremos montar sobre los dragones que nos encontremos sueltos en las plataformas que encontraremos a tal efecto, o bien hostigar a un jinete hasta quitarle su montura. Una vez encima de la bestia, podremos manejarla hasta que se le acabe su vitalidad (con cada ataque recibido o emitido, perderá una pizca) o bien hasta que nos apeen de ella a tortazos. La fuerza de uno de estos dragones es bastante devastadora, y además cada uno cuenta con su propio ataque especial.
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La segunda característica es el modo de defendernos de los ataques de los adversarios. Por lo general, el botón L1 servirá para esquivar y el R1 para bloquear con la espada. Pero habrá ataques más potentes de lo normal, en los que el arma del adversario lucirá un color determinado. Si dicho color es anaranjado, deberemos contrarrestar su ataque apretando L1; y si es azul, lo mismo pero con R1. Si lo hacemos bien, se nos presentará la opción de culminar ese buen efecto defensivo con un contraataque inmediato (apretando el botón de ataque justo después de haber esquivado o bloqueado el suyo). En caso de conseguirlo, el golpe que asestaremos a nuestro enemigo será mucho más potente de lo normal, y esto es vital en las luchas multitudinarias. Sin realizar esta combinación es difícil avanzar, pero la parte negativa del asunto es que si nos enfrentamos a varios enemigos al mismo tiempo es complicado fijarte en el color que nos atacará y de qué enemigo proviene.

Si a este sistema de juego le añadimos un guión plano, en el que las fases se suceden sin más novedad que la de ver las diferentes armaduras de los enemigos, nos encontramos con un juego insulso cuya única finalidad es la de apretar el botón una y otra vez. Puede que hace 20 años este sistema fuera más que suficiente para mantenernos días pegados a la máquina recreativa del bar durante horas, pero hoy en día no es justificación suficiente para invertir un buen dinero en un juego de última generación.
Dispondremos de tres magias que complementarán el sistema de ataque, y de 6 cargas que iremos recogiendo según vayamos gastando. Con una magia lanzaremos una potente bola de fuego, otra es una explosión flamígera que alcanzará a un mayor número de enemigos, y la tercera consiste en lanzar el Hacha Dorada contra un objetivo concreto (en muchas ocasiones, este objetivo nos abrirá el camino para poder seguir avanzando).
Un último guiño al juego original es la forma de recargar vida o magias, que no es otra que la de matar a unos enanos que saldrán de repente por la pantalla y empezarán a revolotear esquivando nuestros intentos de liquidarlos y hacernos con sus mochilas. Si conseguimos golpearlos, el premio será un jamón que nos repondrá vida, o un jarrón que nos supondrá una carga de magia. Si no acertamos a darles en un cierto tiempo, desaparecerán sin habernos obsequiado con sus viandas.
La duración del juego es considerable, pues las 13 fases de las que se compone no son cortas ni demasiado fáciles. Dispone de dos niveles de dificultad, y si a ello le añadimos una serie de retos que se nos presentan como modo de juego aparte (batallas a lo bruto contra hordas ingentes de enemigos) el juego se nos puede ir a las 12 horas. Los diferentes trajes de la protagonista y la posibilidad de visionar los videos que vamos desbloqueando del juego suponen un obligado pero pobre extra al conjunto.

Conclusión
El toque oscuro del juego y la ambientación de sus escenarios son puntos a tener en cuenta a la hora de valorar este título, pues de por sí solos podrían ser motivo de satisfacción para cualquier fan de la fantasía heroica. El problema de su escasa jugabilidad es lo que hace desmerecer todo el esfuerzo puesto en el resto de los aspectos.
Si a eso le sumamos la insatisfacción que puede producir a los seguidores del Golden Axe clásico, la situación de este remake queda muy en entredicho. Una consecución de luchas demasiado similares entre sí y la alarmante carencia de un guión serio hacen de éste un juego sólo apto para quienes disfruten con su estética.
Es una lástima que detrás de un apartado técnico y una ambientación notables, mucho mejores que las del “Conan” de PS3, el resultado final del juego lo haga quedar en un simple título del montón.

Lo mejor:
+ La estética oscura y de pura fantasía del juego
+ El nivel técnico, notable y mantenido
+ Sangre y gore como en pocos juegos
Lo peor:
- Difícil control, tanto del personaje como de los dragones
- Guión meramente testimonial
- No agradará a los fans del Golden Axe clásico
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Un juego cuya estética agradará a todo amante de la fantasía heroica pero que no mantiene el interés en su desarrollo ni una mecánica que consiga atraer. |
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