¿A quién teme el lobo feroz?

Los medios de comunicación siempre han sido severos en exceso con todo lo que rodea al ocio digital que tanto queremos. ¿Por qué? En este artículo de opinión, nuestro genial JC Denton trata de dar respuesta a esta y otras preguntas desde una mirada crítica.
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JCDenton JC Denton
Es vox populi y un secreto a voces. Los videojuegos hace bastante tiempo que han dejado de ser un coto privado de freaks y geeks de todo tipo y condición, que deambulaban por aquellos añejos y ahumados antros denominados genéricamente salones recreativos, y han pasado a ser un medio de ocio tremendamente popular y extendido por todos los rincones de la Tierra. Y es obvio y evidente que como medio de entretenimiento su cuota de usuarios se la está robando directamente a los medios que hasta ahora dominaban de forma incontestable el tiempo libre de los habitantes del mundo civilizado, llámense televisión, cine, teatro o demás tipos de locales y lugares de entretenimiento.
Hemos pasado de tontos e insustanciales jueguecitos con gráficos monocromos y pitidos insufribles a superproducciones actuales como Halo 3, Crysis o BioShock, tan espectaculares como la mejor de las películas, si no más que ellas. Hemos abandonado la precariedad de medios y los equipos de desarrollo que cabrían en una habitación pequeña a equipos de producción que necesitan de un edificio de oficinas entero para poder acomodarse. En definitiva los videojuegos son el medio de ocio que más y mejor han evolucionado a lo largo de los últimos veinte años y que en mayor medida han sabido adaptarse a los gustos y necesidades del público general. Tiempo durante el cual el resto de la industria del ocio los ha estado dando de lado, ninguneándolos y considerándolos hasta hace bien poco como un reducto de inadaptados.
Ahora, en pleno siglo XXI, el videojuego se está convirtiendo a pasos agigantados en el divertimento preferido de casi todo el mundo, y eso es algo que la industria más rancia y añeja del ocio no acepta ni consiente, y por supuesto no transigirá ni se doblegará ante esta creación de cuatro científicos locos en un mugriento laboratorio. Harán todo lo posible y utilizarán todas las artimañas que tengan a mano para hacer morder el polvo a esta industria advenediza y “enferma” que es el videojuego, y su mano negra está ya empezando a vislumbrarse de forma descarada.
Su primera y principal línea de fuego la tiene en la televisión, o la caja tonta como os guste más, y en los periódicos y publicaciones que dependen del mismo grupo empresarial. No hay semana en la que alguna cadena o revista no nos alarme con alguna idiotez que tenga como base la maldad y la insalubridad de los juegos de ordenador y consola. En su interesada y estúpida ignorancia no dudan un instante en buscar alguna conexión con los inocentes videojuegos cuando algún psicópata comete un asesinato o serie de asesinatos, como queriendo insinuar que su psicopatía se la provocó el uso de las consolas o los ordenadores. Desde los asesinatos de Columbine, el asesino de la katana o la última masacre del estudiante de origen coreano Cho Seung Hui, siempre han hecho ridículo hincapié en que todos ellos eran usuarios de videojuegos, aunque en el último caso les salió el tiro por la culata, puesto que Cho Seng Hui no era jugón y ni tan siquiera sentía interés por los videojuegos. No se paran a pensar en su tremenda estupidez, porque al igual que eran usuarios de videojuegos, también podrían haber dicho que eran espectadores de televisión o visitantes de salas de cine, que escuchaban música e incluso constatar que alguna vez leyeron libros. Pero no, desde su torpe y retorcido punto de vista su enfermedad mental se la provocaron los videojuegos. Tampoco dudan lo más mínimo a la hora de echar mano de todo tipo de organizaciones no gubernamentales, organizaciones que no dudan en prostituirse ante los grandes medios con tal de alimentar sus ansias de notoriedad, armadas de estudios e informes de muy diverso pelaje pero todos con la misma perversa pretensión. Papelajos que en el mejor de los casos sólo pueden catalogarse de esperpénticos, desinformados y tremendamente tendenciosos , y que utilizan como arma arrojadiza contra el ocio digital, como las absurdas campañas de Amnistía Internacional, “casualmente” siempre en la precampaña de navidad, o el Instituto de la Mujer ¿Pero a quien pretenden engañar? ¿Qué aviesas intenciones ocultan tras su “desinteresada” preocupación por la salud mental de los sufridos teleespectadores?
Pues a pesar de que a nosotros los jugones no nos la puedan dar con queso, por desgracia la ignorancia que el público en general tiene sobre el mundo de los videojuegos es aun muy grande. Lo suficientemente grande como para poder aprovecharse de ella para meter el miedo en el cuerpo a padres, madres y educadores, satanizando y demonizando todo aquello que huela a PC o consola. Así que la cantidad de personas a las que pretenden y consiguen engañar es aun demasiado alta como para poder decir sin pudor que eres jugón y no te tomen por tarado o psicópata potencial. Pero ha llegado la hora de gritar ¡¡Basta!! De plantarse frente a ellos y echarles en cara todas sus patrañas, mentiras y manipulaciones.
Porque estoy harto de que muchísimas personas me miren como a un perro verde por decir que me gustan los videojuegos mientras estas se pasan horas y horas apalancadas como vegetales frente al televisor presenciando despropósitos y estulticias a cual más ridícula. Porque me he cansado de aguantar comentarios absurdos sobre la adicción a los videojuegos provenientes de personas que lo primero que hacen al levantarse es encender la tele y la apagan cuando se acuestan y son capaces de tragarse cualquier porquería que aparezca por pantalla. Porque utilizan sus programas “informativos” para acusar a los videojuegos de ser violentos e inaceptables para los menores mientras emiten programa tras programa lleno a rebosar de bazofia, de insultos, de agresividad, de mala educación o directamente de violencia sin límite ni censura en horarios totalmente inadecuados. Porque, sencillamente, estoy más que harto de la hipocresía, de la doble moral y de la doble vara de medir que la sociedad en general tiene con el videojuego.
Es cierto que muchos videojuegos son violentos, pero no más violentos que muchísimas películas o series ¿Por qué se han de escandalizar por juegos como Manhunt 2 o Grand Theft Auto y no se rasgan las vestiduras por películas como Apocalypse Now, El Padrino, Toro Salvaje o Salvar al Soldado Ryan? ¿Quizás porque el cine ya está aceptado dentro del mundo del arte y rechinaría demasiado criticarlo también? ¿Porque los videojuegos, según vuestro erróneo criterio, son cosa de niños, cuando hace años que existe la clasificación por edades? ¿A qué padre en su sano juicio se le ocurriría dejar ver a su hijo pequeño películas como Pulp Fiction, Platoon o Alien? ¿Por qué ese mismo padre preocupado por lo que ve su hijo en la tele es tan indolente con lo que utiliza en su consola u ordenador? ¿No será más bien un problema de ignorancia y educación?
Y es que no, no acepto que vuestro entretenimiento sea mejor y más sano que los videojuegos, simplemente porque es pura mentira. No es más recomendable derruir tu mente contemplando mezquindades como Aquí Hay Tomate, Está Pasando, Dónde Estás Corazón y toda la caterva de imitadores que se arrastran detrás de ellos, emitidos en horarios perfectamente al alcance de los menores, que estar jugando a Mass Effect o BioShock, muchísimo mejores y más entretenidos que la mayoría de los programas que escupís por la caja tonta. Como tampoco es más sano masacrar tus neuronas con cortes publicitarios cada veinte minutos mientras intentas a duras penas seguir el hilo de una película que ponerse a jugar a The Witcher o Deus Ex y dejarse envolver por su tremenda historia.
Porque, hablando de cortes publicitarios ¿No será ese el verdadero quid de la cuestión? ¿No será esa la verdadera preocupación que tiene el ente televisivo con respecto a sus espectadores? ¿No será a fin de cuentas que le preocupa, y mucho, la bajada de cuota de pantalla que los videojuegos le están provocando? Pues si queréis saber mi opinión, definitivamente sí. Les preocupa un pimiento nuestra salud mental y se la trae al pairo la educación de los menores o de los que no lo son. Lo único que verdaderamente les quita el sueño es pensar que mientras yo estoy disfrutando de un buen videojuego no estoy dilapidando mi tiempo delante de la pantalla del televisor soportando anuncio tras anuncio, y es por eso por lo que día sí día también se dedican a tirar con bala contra todo lo que huela a ocio digital. Pero es una historia recurrente, pues ya en el pasado otras personas fueron vilipendiadas por ofrecer al mundo una forma diferente de hacer y ver las cosas por el puro interés comercial. Por motivos similares los sastres franceses llevaron a la ruina al sastre Barthélemy Thimonnier cuando a este se le ocurrió la idea de instalar ochenta de las primigenias máquinas de coser, no porque estos ingenios fuesen perjudiciales para nadie, sino porque les quitaba su trabajo. En este estado de las cosas, lo único que verdaderamente acierto a exclamar es que a otro perro con ese hueso, que yo ya no me lo como.
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