Simcity DS
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| Tras nuestra preview de hace unos meses, el clásico de los simuladores sociales por excelencia hace su aparición en tierras europeas para la consola de bolsillo de Nintendo. ¿Quieres sentirte como el alcalde de tu ciudad mientras viajas en el metro? |
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| Una pequeña lección sobre la historia de los videojuegos | |
| A ver, ¿todavÃa hay alguien en la sala que no conozca la saga Simcity?… ¿Tú? Bueno, vale, vamos a rememorar viejos tiempos en un momento, pero no vuelvas a venir a clase sin la lección aprendida, ¿entendido? Escucha con atención lo que te voy a contar, pequeño, porque cuando yo jugaba a Simcity tú todavÃa no habÃas nacido. |
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| Simcity es un simulador de alcalde que Maxis creó hace ya casi veinte años para PC (aunque también aparecieron versiones para Spectrum, PDAs Palm y SNES entre otras plataformas) y que sentó las bases de lo que luego han sido los tÃtulos que han ido conformando el resto de la saga. Simcity basaba sus principios jugables en el equilibrio entre los diferentes aspectos de la ciudad: gastos e impuestos, industria, comercio y residencia, desastres y protección, emigración e inmigración, contaminación y calidad de vida… Durante toda la partida nuestra reputación como alcalde pendÃa de un fino hilo que tendÃa a partirse a medida que las ciudades crecÃan en extensión dando lugar a un tÃtulo muy jugable y sin un final definido, pues de lo que se trataba era de crear y mantener una ciudad durante el mayor tiempo posible. |
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| Bien, pequeño, ahora que ya todos sabemos los antecedentes del tÃtulo que hoy toca vamos a meternos de lleno en el análisis de Simcity DS y a descubrir si estamos ante un juego metido con calzador en la portátil de Nintendo o bien estamos ante la nueva obra maestra de los videojuegos. |
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| Guión | |
| Como ya decÃamos en el apartado preliminar, Simcity DS (como todos los Simcity existentes) no tiene otro fin más que el de crear una ciudad a partir de un terreno vacÃo, hacer que crezca tanto en extensión como en población gracias a nuestra destreza como alcalde y protegerla de desastres naturales (y no tan naturales) que nos acecharán en todo momento. |
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| Puede parecer algo simple a primera vista, pero una vez metidos “en harina” vamos a comprobar en nuestras propias carnes que los Simcity son mucho más que plantar un edificio al azar en el primer hueco libre que veamos sobre el terreno o subir los impuestos para recaudar más dinero, pues el juego siempre aplica el efecto mariposa y cualquier pequeña acción por nuestra parte puede acarrear efectos tanto devastadores como milagrosos en la salud de nuestra urbe. |
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| Sin embargo, en el tÃtulo que hoy nos toca comentar vamos a ver que todo es mucho más sencillo de lo habitual (al menos en el modo de juego principal) y que las cosas son bastante más cuadriculadas que en otros juegos de la saga, pues da la sensación de haber perdido gran parte de la aleatoriedad que caracterizaba a los desastres y acontecimientos que tenÃan lugar a lo largo y ancho de la ciudad que gobernamos. |
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| Gráficos | |
| Para los conocedores de la saga diremos que Simcity DS posee unos gráficos muy similares a Simcity 3000 para PC aunque adaptados a la lógica menor resolución de las pantallas y sobre todo a la mucho menor potencia de proceso de la portátil de Nintendo. Sin embargo, ahà están los parques, las fuentes, los centros comerciales, las grandes industrias contaminantes, los hospitales y las universidades con un aspecto bastante trabajado y suficientemente convincente, si bien se ha reducido algo la variedad de edificios de cada tipo con respecto al tÃtulo para ordenadores compatibles. Los personajes que se nos van a presentar a lo largo de nuestro “mandato” están bastante caracterizados y todos van a tener ciertos rasgos cómicos que dan idea del tono de humor que reina por todo el juego. |
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| De cualquier modo, os advertimos desde ya que no es lo mismo crear un pequeño pueblecito con un par de calles y muy pocos edificios que hacer una gran urbe con cientos de miles de personas en la que todos los elementos van a estar apiñados entre sÃ. En ese tipo de casos nos vamos a encontrar con la desagradable sorpresa de que todo el juego se ralentiza considerablemente hasta el punto de que moverse por el terreno se convierte en una odisea (hablaremos más extensamente de esto en el apartado de jugabilidad). |
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| Sonido | |
| El sonido en Simcity DS es bastante discreto. Por un lado tenemos los habituales efectos presentes en todos los tÃtulos de la saga tales como crear una central eléctrica, excavar el terreno con el bulldozer o “plantar” un tramo de carretera. Son, como decimos, sonidos ya más que conocidos y que van a pasar completamente desapercibidos para el jugador pasados los primeros cinco minutos de juego. |
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| Por otra parte tenemos una selección de melodÃas escasa y repetitiva. A los pocos minutos de comenzar a jugar las monótonas notas musicales que suenan a través de los pequeños altavoces de la consola nos tendrán ya tan hartos que nos plantearemos la posibilidad de bajar el volumen de las mismas para escuchar los (escasos) efectos sonoros sin perder los nervios. |
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| En resumidas cuentas, estamos ante un apartado que hace bajar la calidad general del tÃtulo, pues no sólo no destaca sino que aburre y hastÃa al jugador hasta el punto de hacerle sentir incómodo en muchas ocasiones. |
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| Jugabilidad | |
| A la hora de comentar la jugabilidad de Simcity DS debemos decir que el modo de juego principal va a ofrecernos experiencias muy diferente en función del tipo de ciudad que pretendamos crear. Si la urbe va a ser de pequeño tamaño la experiencia va a ser más o menos agradable para el usuario, pero si optamos por crear una gran ciudad vamos a encontrarnos con que el juego pierde muchos enteros debido a una serie de problemas que vamos a ir comentando en los siguientes párrafos. |
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| Este modo de juego principal al que nos referimos consiste en el principio básico de Simcity de construir una ciudad partiendo de un terreno completamente vacÃo para que se perpetúe a través de los siglos. El primer paso una vez elegido el estilo de terreno será construir una central eléctrica para a continuación rodearla de zonas residenciales, industriales y comerciales en las que los habitantes de la ciudad (llamados “Sims”, de donde proviene la famosa saga marujo-videojuegil) construirán sus edificios. Las zonas quedarán deshabitadas si no tienen electricidad, agua (para lo que harán falta plantas potabilizadoras y bombas), protección ante incendios (bomberos) y crimen (policÃa), transporte adecuado… en definitiva, si no reúnen las condiciones esenciales para la vida en una ciudad, por lo que siempre habrá una serie de factores que no podemos descuidar si queremos tener a nuestros ciudadanos conviviendo en paz y armonÃa. |
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| Pasados unos minutos de juego veremos como nuestro asesor personal (una ayuda tan molesta como el internacionalmente famoso e irritante clip del Word) nos presenta a una serie de ciudadanos que deciden acercarse a nuestro despacho a proponernos medidas para la ciudad como si no tuviéramos otra cosa mejor que hacer que escuchar sus discursos en nuestras horas de trabajo. Estos personajes están claramente estereotipados y nos encontraremos con el tÃpico activista ecologista, una anciana que quiere más puestos de lectura, una estudiante inspirada en las muñecas Bratz que quiere una universidad para estudiar y asà cinco o seis personajes que en un primer momento pueden llegar a hacer gracia, pero cuando ya van tres veces que nos visitan con la misma historia se empiezan a hacer un poco pesados. Curioso detalle el de tener que firmar de puño y letra un documento cada vez que aprobemos alguna de sus propuestas. |
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| Bien, la ciudad de momento se mantiene en un tamaño bastante reducido y tenemos todo bajo control. En estos momentos el mayor problema del juego son los mencionados “ciudadanos brasas” que se dedican a darnos la paliza continuamente, pero es agradable ver que nuestro lindo pueblecillo luce bien y se controla todo con sencillez. El problema es que el indicador que indica el requerimiento de viviendas está casi hasta arriba y nosotros (que entendemos que más ciudadanos equivale a más impuestos recaudados) nos liamos a crear zonas residenciales a punta pala. Las casas se llenan y ahora hace falta más industria porque el paro es muy alto y más comercio porque los ciudadanos tienen que cubrir sus necesidades comerciales. OK, hacemos todo eso y más; y cuando creemos que hemos llegado al equilibrio nuevamente se dispara el indicador de la vivienda, asà que vuelta a empezar. |
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| El bucle se repite una y otra vez mientras nuestras arcas se llenan y vamos consiguiendo objetivos. A medida que lleguemos a ciertas cifras de residentes o capital acumulado se nos abrirán unos pequeños minijuegos que romperán con la monotonÃa y también obtendremos ciertas recompensas en forma de nuevos edificios para la ciudad. |
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| La sorpresa desagradable acontece cuando transcurrido un tiempo (no mucho, tres o cuatro horas aproximadamente) comprobamos que la ciudad ocupa la práctica totalidad del terreno que tenemos asignado para levantar nuestra ciudad. El problema reside en que la memoria de la Nintendo DS es bastante limitada y la extensión de las tierras no es demasiado grande, de modo que el poco terreno disponible se llena en menos que canta un gallo y nos vamos a ver obligados a hacer auténticas peripecias para poder encajar en el nulo terreno disponible los edificios que vamos a ir desbloqueando a medida que progresamos en el juego. |
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| Primer problema: es una locura andar destruyendo zonas para edificar nuevos elementos en ellas por el tema de la doble pantalla de la Nintendo DS. Los programadores han tenido la brillante idea de que en la superior veamos la ciudad como tal y en la inferior estemos constantemente cambiando entre una vista esquemática sobre la que “trabajaremos” con el stylus y los tÃpicos mapas de todos los juegos de la saga. Claro, tenemos que andar con un ojo puesto en la pantalla superior para asegurarnos de que lo que estamos destruyendo con ayuda de una excavadora en la inferior es esa zona industrial deshabitada y no la oficina de correos que nos han regalado al principio de la partida, con lo que al cabo de un rato empezaremos a ver las cosas dobles y de continuar la cosa tendremos que acabar yendo al oculista. |
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| Segundo problema: lo que en un primer momento (cuando nuestra capital de provincia era un deshabitado poblacho de mala muerte) se manejaba grácilmente con un clic de stylus ahora se ha convertido en una tortuga vieja y cansada. Cuando hay muchos elementos gráficos en pantalla el juego literalmente se arrastra hasta el punto de que para hacer algo tan simple como movernos por la ciudad primero habrá que “clavar” el stylus en un punto de la pantalla durante un par de segundos para que la consola “se entere” de que estamos ahà y a continuación desplazarnos en la dirección correcta para que la cosa se empiece a mover. |
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| En definitiva: si lo que queremos es tener un pequeño pueblo con un reducido número de habitantes que se dediquen a cultivar tomates en su propio huerto para subsistir Simcity DS puede ser una experiencia agradable y hasta entretenida, pero manejar una gran ciudad pone de los nervios al más pintado por la lentitud de su manejo y lo caótico de cualquier operación que pretendamos hacer por simple que esta sea. |
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| Por otra parte tenemos un modo de juego llamado “oficina de correos” con el que podremos enviar un mensaje a otro “alcalde” que haya tenido la idea de salir a la calle con este modo activado (emplea el WiFi de la consola) y pase por nuestro lado. La gracia consiste en que nosotros escribiremos una carta con el texto que queramos y esta le aparecerá al agraciado que pase cerca de nosotros en el instante adecuando. Vamos, algo al estilo del “modo ladrido” del famoso Nintendogs con el que puede que no encontremos al amor de nuestra vida, pero sà a otro/a friki al que le dio por sacar a pasear al sol su consola. |
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| Y por último comentar también el modo “salvar la ciudad” que posee Simcity DS, pues consiste en diversas situaciones más o menos complicadas que debemos resolver en un lÃmite determinado de tiempo para conseguir ciertas recompensas. A decir verdad son bastante entretenidas porque ponen a prueba nuestra capacidad de decisión para resolver situaciones comprometidas a la hora de afrontar un desastre urbanÃstico. Las hay de todo tipo y condición y tienen lugar en varios lugares emblemáticos del mundo. Además, se agradece que la dificultad de este modo sea algo más elevada en general que el resto del tÃtulo, pues muchas de estas misiones habremos de intentarlas varias veces hasta que demos con la forma correcta de resolución. |
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| Duración | |
| Como ya hemos comentado Simcity DS no es un juego que tenga un fin determinado. Lo que debemos lograr es conseguir que la ciudad que hemos creado prospere y tenga un creciente éxito en cuanto a número de habitantes, nivel de vida, equipamiento y muchos otros aspectos. |
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| Sin embargo el haber realizado esta versión para una consola de escasa potencia de cálculo como es Nintendo DS (se nota que el juego le queda un poco grande) hace que este estilo de “partida sin fin” se vea muy mermado: cojamos el escenario que cojamos para desarrollar nuestra ciudad nos vamos a encontrar rápidamente con lo limitado de sus dimensiones y el consecuente “llenado prematuro” de todo el espacio disponible. Lo que esto consigue en la práctica es frustrar al jugador, que ha de estar constantemente haciendo demoliciones de viejas construcciones si quiere acoplar en su ciudad algún edificio de novedoso desarrollo. |
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| Dicho de otro modo, en pocas horas nos entrarán tentaciones de comenzar de nuevo otra ciudad, pero cuando descubramos que haciendo eso tendremos que volver a desbloquear todos los edificios y elementos conseguidos anteriormente lo más probable es que sólo disfrutemos plenamente de la primera partida con este juego porque en todas las siguientes la sensación de de-ja-vu será de lo más frustrante. |
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| Conclusión | |
| Estamos ante una versión de Simcity tremendamente simplificada. Esto no es algo necesariamente malo, pero sà que encasilla al juego de tal modo que queda enfocado a un público desconocedor de los juegos de la saga y que sólo pretende pasar un rato entretenido con un tÃtulo que se salga un poco de lo habitual en consolas portátiles. De cualquier modo, lo que sà que pesa en este juego es que el aspecto técnico esté tan poco desarrollado y haga que la experiencia de juego quede truncada al enfrentarnos constantemente a ralentizaciones y problemas técnicos derivados de un pobre aprovechamiento de los recursos de la máquina. |
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| Desde luego que es loable la aparición de este tÃtulo en una máquina como Nintendo DS por sus capacidades táctiles, pero tenemos la sensación de que sencillamente se han tomado las bases más elementales de la saga Simcity y se han metido con calzador en un cartucho que entretiene pero que es la oveja negra de la saga junto a aquel Simcity 2000 para GBA de infausto recuerdo. Hay cosas que es mejor dejar como están, y nos queda claro una vez más que los juegos de estrategia lucen mucho mejor en un PC. |
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| Lo mejor | |
| - Simcity 3000 de bolsillo; recortado pero Simcity al fin y al cabo. - Dificultad asequible para todos - Control exclusivamente táctil. |
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| Lo peor | |
| - Los personajes que nos visitan en nuestro despacho llegan a resultar realmente cansinos. - Ralentizaciones - Es un juego excesivamente simplificado - El empleo de las dos |
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| Entretiene en sus primeros compases, pero si tratamos de profundizar en el juego vamos a ver que su mecánica es tremendamente repetitiva. Talento desperdiciado, porque podrÃa haber sido un gran juego de haber estado más optimizado. |
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| Â FICHA TECNICA | |
| Plataforma: Nintendo DS |
Desarrollador: Electronic Arts |
| Productor: Electronic Arts |
Distribuidor: Electronic Arts |
| Género: Estrategia-simulación |
Precio: 39.90€ |
| Fecha de salida: 22 de Junio de 2007 |
Idioma: Textos y manual en castellano |
| Código PEGI: 3+ |
Formato: Cartucho |
| Sistema: EUR |
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