Project Gotham Racing 4

PGR4
¿Fluye gasolina por tus venas? ¿Un motor V8 es sinfonía para tus oídos? ¿Se te eriza el vello de la nuca cuando oyes el resoplar de un turbocompresor? ¿Quizás te emocionas cuando ruge una moto acelerando hasta el corte? Enhorabuena, Project Gotham Racing ha vuelto.
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Regresa el olor a gasolina a tu 360
PGR4
Una gota de sudor frío perla tu frente tras el visor del casco. A tu izquierda observas un Ferrari ronroneando como un gato mientras puedes ver frente a ti un poderoso Lamborghini. Tu moto no es tan cara, ni tan exclusiva como ellos, pero tiene su misma pegada, incluso mayor. La cuenta atrás llega a su fin y el ronroneo se transforma en rugido mientras el motor de tu moto empieza a gritar de forma cada vez más aguda. 12000, 13000, 14000 revoluciones por minuto… puedes ver que a pesar de la exclusividad y el lujo de los dos imponentes deportivos italianos tu motocicleta sigue disparada como un cohete en busca de la primera curva y logra ponerse por delante. Nada en el mundo acelera como tu Hayabusa, de menor alcurnia, aunque igualmente
poderosa. En ese momento alzas hacia el cielo la rueda delantera, haces un caballito y, mirando atrás, te burlas socarronamente de los exquisitos y caros supercoches que has sido capaz de dejar atrás. Señoras y señores, esto es Project Gotham Racing 4.
Mucho ha llovido desde aquel mítico Metropolis Street Racer para Dreamcast. Los mandamases de Redmond vieron en él al perfecto juego de carreras y se aseguraron de trasladarlo hacia su nueva consola, Xbox. Con un cambio de nombre y con nuevos añadidos los muchachos de Bizarre Creations instauraron una de las sagas más enormes de arcades de conducción de todos los tiempos, Project Gotham Racing, llegando al cenit de su creación en Xbox con su segunda parte, juegazo monumental donde los haya.
Para la salida de su nueva joya, Xbox 360, volvieron a confiar en los desarrolladores británicos,  y estos concibieron uno de los mayores vicios en forma de videojuego que servidor haya podido catar en su vida, Project Gotham Racing 3. Con la potenciación que obtuvo gracias a Xbox Live y sus innumerables modos de juego quizás sea, de momento, el juego que más hemos podido disfrutar online de todo el catálogo de Xbox 360. Era un juego de lanzamiento, pero tan cargado de virtudes que cualquiera habría dudado de ello sin vacilar. Su acabado gráfico era inmaculado, su nivel de detalles en escenarios y vehículos extraordinario, y por encima de todo ello su jugabilidad era tremendamente divertida y adaptable a todo tipo de jugadores, desde los más casuales hasta los más hardcore gracias a sus muy bien balanceados niveles de dificultad.
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Ahora la cuarta vuelta de tuerca de la saga hace acto de presencia en Xbox 360 en el que probablemente sea el último juego exclusivo de Bizarre para Microsoft. Habrá que verificar si saldrán por la puerta grande en loor de multitudes o tendrán que escabullirse por la gatera huyendo de los tomatazos. Volvamos pues a adentrarnos en el fantástico mundo de los acelerones, derrapadas, choques y demás barbaridades motorizadas que se nos pasen por la cabeza. Bienvenidos a Project Gotham Racing 4.
Gráficos
El anterior Project Gotham Racing 3, como ya hemos expuesto anteriormente, fue muy alabado por crítica y público en su apartado visual. Su limpieza, pulcritud y nivel de detalle lo elevaron por encima de la competencia, con especial mención al acabado de los coches en su interior, pues una de las cámaras estaba en la misma cabeza del piloto ofreciéndonos un panorama completo del salpicadero de todos y cada uno de los coches que aparecían en el juego, y por supuesto no desmereciendo en absoluto el aspecto
de los escenarios, muy detallado y realista. Esta nueva entrega de la saga mantiene la belleza plástica de su motor gráfico pero con notables añadidos que lo suben aun más alto en el pedestal de los grandes juegos de conducción. La primera y más notoria de esas mejoras son los efectos climáticos. Sublime es la palabra que más rápido acude a tu boca cuando tratas de describirlos. La primera vez que corres en mitad de una tormenta, con los relámpagos deslumbrándote mientras innumerables gotas de lluvia caen sobre el asfalto creando charcos y humedeciendo la carretera a la par de ver cómo nuestras ruedas levantan una cortina de agua es una sensación abrumadora, estéticamente deslumbrante y tremendamente bonita. Comprobar cómo las gotas de lluvia perlan la carrocería de los coches y ver cómo esas gotas resbalan por el parabrisas en concordancia con la velocidad del viento en la vista interior es, me vais a perdonar la expresión, acojonante. Y lo mismo se puede decir del aspecto obtenido en las pistas nevadas mientras caen los copos que dejan escarchado el coche, o empezar una carrera y en mitad de la misma ver cómo la niebla comienza a caer limitando nuestra visión a tan sólo unos metros por delante mientras circulamos a una velocidad cercana a los 300 Km/h… simplemente soberbio. Desde luego se nota, y mucho, que Bizarre ha echado el resto trabajando el aspecto de estos efectos climáticos, pues lejos de quedarse en un mero añadido estético veremos más adelante que repercuten, y de qué manera, en la jugabilidad.
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No contentos con haber agregado estos efectos climáticos, en Bizarre han apretado las tuercas de la consola blanca hasta casi el límite ofreciéndonos unos entornos absolutamente maravillosos, con un nivel de acabado y perfeccionamiento brutales. Subido en un Ferrari FXX a 350 Km/h apenas puedes apreciar el aspecto de todo cuanto te rodea, pero si das una vuelta despacio, o contemplas una repetición es cuando percibes el enfermizo nivel de detalle con el que han llevado a cabo cada edificio, cada calle, cada árbol o incluso lo bien recreado que está el aspecto del asfalto, gracias a un incremento en la calidad del texturado de polígonos. Nos vamos a deleitar contemplando fachadas y muros con texturas excelentes, veremos ventanas abiertas, carteles
publicitarios, mobiliario urbano y luces de neón por doquier, y todo con un acabado exquisito. A todo ello hay que añadirle que el motor de iluminación se ha perfeccionado dándole unas tonalidades, sobre todo en ambientes a media luz de atardecer o nublado, mucho más creíble y realista que su predecesor, así como se ha mejorado el efecto HDR, tremendo en los relámpagos. También es magnífico el environment mapping, fluido y constante sobre la bruñida superficie de los vehículos. Los salpicaderos de todos y cada uno de los vehículos que aparecen en el juego una vez más han sido modelados con muchísima fidelidad al original, motos incluidas, y quizás en este apartado podrían haber
puesto algo más de atención, pues en ocasiones se ven algo parcos en las texturas, pero claro, de alguna parte hay que arañar frames. Y por supuesto no podemos olvidar al público que acude a ver las carreras, muy mejorado con respecto al anterior juego, mucho mejor animado y con sorprendente variedad en su aspecto, pues no son clones unos de otros. No es extraño que PGR4 funcione a 30 fps, porque la carga gráfica es brutal, y sin embargo la sensación que ofrece es de una suavidad muy notable y la impresión de velocidad está sumamente conseguida, pues cuando circulamos a toda pastilla podremos apreciar un ligero balanceo en la cámara que ofrece un efecto brutal.
En esta nueva entrega además de coches por vez primera pilotaremos motocicletas, y hago mención de ellas en este apartado porque el modelo empleado para representar al piloto sobre la moto es excelente, muy bien animado y con muchos movimientos diferentes, entre las que se incluyen expresiones de victoria, de queja, de reprimenda a un rival, caballitos y vaciladas varias para ganar kudos. Es obvio constatar que el piloto que aparece en el interior de los coches también está totalmente animado y le veremos pisar los pedales y agarrar la palanca de cambios, girar el volante o sacudir la cabeza cuando las fuerzas G hacen de las suyas en cada curva.
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La perfección no existe, eso es algo evidente, y en ciertas ocasiones en las que PGR4 recarga la pantalla de coches y efectos pueden observarse ligeras ralentizaciones, no molestas pero sí perceptibles. Sucede en ocasiones muy determinadas y realmente esporádicas, principalmente en circuitos con tormenta y en la que aparecen todos los coches en pelotón levantando cortinas de agua de las ruedas y chocando entre sí, pero ahí están y es de justicia reseñarlo. También hay algunas veces en las que los "jaggies" hacen acto de presencia, sin deslucir el conjunto pero agrisando ligeramente una hoja de servicios por otra parte casi perfecta. Por último en el debe de su motor gráfico cabe mencionar su discreto sistema de daños estéticos, que no funcionales pues los coches y motos seguirán corriendo igual te des el tortazo que te des, limitándose a raspones en la carrocería, abolladuras muy moderadas y roturas de los cristales, pero poco más. Aunque aquellos más cargados de bilis y mala leche podrán argumentar que otros juegos con más nombre ni de esto pueden presumir.
En definitiva, que si PGR3 ya era notable en su apartado gráfico, este PGR4 lo supera con creces, deleitándonos de forma increíble gracias a sus enormes añadidos y al perfeccionamiento de sus virtudes ya presentes.
Sonido
Magnífico, sin más, pero tampoco menos. Empezando por la banda sonora del juego, realmente buena y muy variada, muy del estilo de su predecesor. De hecho una banda sonora que se atreva a incluir entre sus artistas a Covenant y Prodigy jamás puede ser mala. Podremos escuchar música clásica, jazz, pop, rock , electrónica… vamos, que no nos va a aburrir. Tras esta cortina que adorna el producto que es su música, vamos a poder escuchar la verdadera sinfonía que va a discurrir por nuestros oídos, y esta no es otra que el rugido de los motores del amplio abanico de vehículos del que dispondremos
en PGR4. Cada uno de los coches y motos que aparecen poseen un único y característico sonido que te permitirá saber en todo momento quien te pisa los talones o a quien tienes una curva más adelante. Poder oír fidedignamente el motor de vehículos tan particulares y dispares como el singular Tesla Roadster, totalmente eléctrico y casi silencioso, o la extraña y peculiar supermoto MTT Turbine Superbike con turbojets en vez de motor de explosión, y escuchar su peculiar y diferenciador sonido con la fidelidad y brillantez que Bizzare Creations nos ha ofrecido es digno de alabanza. Su calidad es brutal, visceral y adrenalínica; "Entrar" en el habitáculo de un SSC Aero Ultimate TT de más de 1000 caballos de potencia y escuchar cómo las revoluciones de su motor V8 de doble turbo suben y suben del mismo modo que se te va erizando el pelo a la vez que lo ves acelerar como un auténtico proyectil con ruedas es una sensación única. En Bizarre saben que un juego de coches sin un buen sonido no sirve para nada, así que además de trabajar en la fidelidad del sonido de cada coche y moto también han tratado de una manera exquisita todas y cada una de las diferencias que implica escuchar ese mismo sonido desde el interior del coche, desde su parte posterior, su morro, el lateral o la parte baja del paragolpes, con un resultado tremendo. Da gusto jugar con un juego que además del mimo en el apartado visual ha puesto el mismo interés en pretender que creamos que todos los ruidos y sonidos que emite también son reales. Todo lo que escuches lo harás con una nitidez pasmosa, desde el propio tronar del motor hasta lo más nimio como es el claqueteo de los cambios de marchas, el petardeo de los motores dando acelerones o los raspones que des con las paredes. Este apartado es, para decirlo de manera sencilla, tan bueno como su aspecto visual, y esto son palabras mayores.
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Jugabilidad
Sigue siendo un Project Gotham Racing, tres palabras casi sinónimas de adicción por las nubes y diversión a raudales, así que esta cuarta parte no va a defraudarnos prácticamente en nada en lo que respecta a su nivel jugable. PGR4 continúa ofertando el clásico modo de desafío por medallas de todas las ediciones, partiendo de un muy sencillo nivel de medalla de acero hasta un dificilísimo nivel de medalla de platino sólo apto para virtuosos del pad. El modo de desafío por medallas es un viejo conocido salvo que ahora se le ha cambiado el nombre por Modo Máquina Recreativa; iremos ganando medallas en diversas pruebas y a medida que lo hagamos se irán desbloqueando nuevas carreras en las que aumentar el botín, siendo estas pruebas más difíciles y retadoras cuanto más valiosa sea la medalla que disputemos. Además esta vez PGR4 incorpora un nuevo modo carrera en el cual iremos disputando carreras a lo largo de las semanas pasando desde niveles de principiante y coches acordes a nuestra falta de pericia para una vez que vayamos ganando campeonatos desbloqueemos los desafíos de los verdaderos campeones dignos de cabalgar sobre las máquinas más brutales del mundo. El modo carrera es similar al modo máquina recreativa, solo que en lugar de medallas nuestras victorias harán que vayamos aumentando en un ranking dividido en
categorías que van desde principiante a maestro, con sus correspondientes circuitos, desafíos y vehículos acordes a nuestro potencial al volante o manillar.
Los Kudos siguen siendo el leitmotiv del juego y de todos sus modos de competición, y conducir con estilo es la única manera de ganarlos. Derrapa, salta, traza perfectamente las curvas, adelanta, corre como un demonio y verás tu cuenta de Kudos subir como la espuma; choca y los verás escurrirse como el agua en una cesta de mimbre. Pero ahora existe una pequeña diferencia, y es que los Kudos no sólo marcan tu estilo, sino que son la moneda de cambio para adquirir nuevos coches, circuitos o añadidos.
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Todos sus modos de juego están rematados con el brutalísimo online que posee, absolutamente divertido como no podía ser menos en un PGR, y los modos foto y de paseo por los garajes que ya tenía su predecesor. No hemos querido pararnos demasiado a recalcar los modos de juego que PGR ofrece puesto que salvo el modo carrera y una mejora y refinamiento en sus retos, su funcionalidad es muy similar. Preferimos hacer hincapié en el mayor factor diferencial que PGR4 posee con respecto a su antecesor, y son las motocicletas y el clima.
Sí, las motocicletas han hecho acto de presencia en un PGR por vez primera, y lo hacen con una aceptación muy dispar entre los aficionados a la saga. Son vehículos que se conducen de forma diferente a un coche, y mezclarlas con los coches puede llegar a ser frustrante si no se saben controlar. Cierto es que su aceleración es feroz comparada con un automóvil, salvo excepciones brutales, y su frenada es demencial, pero su velocidad punta es menor que el mejor de los coches de su categoría y su paso por curva es más
lento que el de un coche de similares prestaciones e incluso menores, así que al fin y a la postre el manejo de una motocicleta en PGR4 ha de hacerse con una precisión quirúrgica o acabaremos por los suelos y quedando por detrás en muchas más ocasiones de las que deseemos ¿Por qué? Porque si de algo puede presumir PGR4, como todos los PGR anteriores, es de ser el simulador más arcade o el arcade más simulador del mercado, sabiendo transitar de manera magistral por la fina línea que separa ambos mundos. En PGR4 no nos servirá de nada la conducción al más puro estilo Burnout u OutRun, puesto que de este modo siempre acabaremos dando tumbos de mala manera y en el último lugar de la parrilla, hay que trazar bien las curvas y saber apurar las frenadas si queremos hacer algo interesante. Y en un juego de conducción que coquetee con cierto componente desimulación, una moto tiene las de perder en demasiadas ocasiones. Y para muestra un botón:
Motocicleta Yamaha YZF-R1. Relación peso-potencia: 1,011 Caballos por kilo
Coche Radical SR8. Relación peso-potencia: 0,605 Caballos por kilo
La moto casi dobla al coche en cantidad de caballos por cada kilo que pesa, en teoría debería aplastar al coche en circuito peeero…
Mejor tiempo de vuelta en el circuito de Nordschleiffe-Nurburgring
Yamaha YZF-R1: 7:28,8
Radical SR8:   6:55
Entre el coche y la moto existe una diferencia de 33 segundos, una eternidad en términos de competición del motor ¿Por qué sucede esto si la moto con los números en la mano debería machacar al coche? Pues por lo anteriormente descrito, su velocidad de paso por curva es menor y su velocidad punta es similar, por lo tanto en un circuito revirado como Nordschleiffe la moto lleva la peor parte. Si a este hecho le añadimos que por su propia configuración física, una moto es más inestable y frágil que un coche, veremos que en carreras disputadas entre ambos tipos de vehículo la trifulca se puede resolver con un simple volantazo por parte del coche hacia la moto y dejando a la de las dos ruedas arrastrándose por el asfalto con toda su potencia inutilizada y su orgullo malherido.
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El otro hecho diferenciador de PGR4 con respecto a sus antecesores y en general a todos los demás arcades de pilotaje es el clima y su influencia en la conducción. En unas pocas carreras podremos comprobar en nuestras carnes, o mejor dicho en nuestras carrocerías y carenados, que está muy lejos de ser un mero aderezo estético. El toque simulador que posee convierte una carrera sobre el asfalto helado en todo un reto lleno de
patinazos y derrapes enormes, una carrera bajo la lluvia intensa en un zigzag esquivando balsas de agua que retienen nuestra velocidad  y producen aquaplaning y por consiguiente la pérdida total del control, o nos cubre con un manto de niebla que apenas nos permite ver las curvas hasta que es casi demasiado tarde para frenar y trazar a tiempo. Una auténtica gozada excelentemente implementada que le da una nueva dimensión a un género por definición bastante manoseado.
En la parte negativa hay que destacar que algunos circuitos están repetidos del anterior PGR3, con añadidos gráficos y más bonitos, pero al fin y al cabo repetidos. Habría sido un detallazo que hubiesen sido más generosos en la oferta de circuitos y ciudades diferentes y que no hubiesen tirado de reciclado de diseños anteriores, porque a pesar de ello el juego luce excelente.
En definitiva, PGR4 ofrece un sistema de juego similar a su antecesor, con mejoras en sus modos conocidos, lo cual dista mucho de ser malo, la incorporación de las motocicletas que muchos adorarán y otros aborrecerán, pero a nadie dejarán indiferente, y el exquisito condimento de los efectos climatológicos que potencian y mejoran la ya de por si excelente jugabilidad que el título brinda.
Duración
PGR4, al igual que sus ancestros, es un juego muy largo en su modo individual. Su gran cantidad de retos, modos de juego y niveles de dificultad nos ofrecen semanas de puro entretenimiento. PGR4 en su modo online puede ser eterno, vicio sin fin. Podremos jugar retos individuales o  en equipo en partidas "Trueskill" que nos enfrentan a rivales con nuestro mismo nivel de habilidad, o bien podremos crear partidas personalizadas en las que podrán correr todos aquellos que quieran o permitamos que entren. No es muy distinto de PGR3 pero eso tampoco es malo, muy al contrario es extraordinario puesto que el online de PGR3 es de lo mejor de la consola de Microsoft y el de PGR4 no desmerece en absoluto.
Conclusión
PGR4 es hoy por hoy el mejor arcade de conducción del mercado sin duda, muy por encima de otras ofertas más conocidas y con más envoltorio y menos contenido. Es capaz de ofrecer el frenetismo de los arcades puros aderezado con tintes de simulación que lo convierten en un reto divertido y adictivo como pocos. Si a ello le añadimos que su realización técnica es de nota podremos concluir que PGR4, a pesar de beber de las fuentes de su precursor, contiene las suficientes mejoras y añadidos como para merecer mucho la pena. Es una compra recomendada si te gustan los juegos de coches y el mundo del motor en general pero te asustan o te retraen los simuladores puros. Quizás
peca de falta de originalidad y de ser demasiado similar a PGR3 en ciertos detalles, pero sus virtudes superan con creces a sus deméritos.
PGR4
Lo mejor
- Tremendamente divertido.

- Online adictivo como pocos.

- Apartado técnico sobresaliente.

- Larga duración y rejugabilidad.

Lo peor
- Su brutal carga gráfica lo ha capado a 30 fps.

- Esa misma carga gráfica provoca pequeñas ralentizaciones muy esporádicas.

- Algunos circuitos se repiten desde PGR3.

- Las motos necesitan un manejo demasiado preciso para ser efectivas.


Project Gotham Racing 4 es un dignísimo sucesor de
la saga, técnicamente intachable, sumamente divertido y jugable y tremendamente
recomendable.
85

FICHA TECNICA
Plataforma:
Xbox 360
Desarrollador:
Bizarre creations
Productor:
Microsoft games studios
Distribuidor:
Microsoft
Género:
Arcade-conducción
Precio:
64.95€
Fecha de salida:
15 de Octubre de 2007
Idioma:
Textos y manual en castellano
Código PEGI:
3+
Formato:
DVD
Sistema:
PAL
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