Final Fantasy III – Segundo análisis

Segunda opinion de FF3
El esperadísimo y gráficamente renovado remake del mítico Final Fantasy
III para Nintendo DS ha llegado por fin a nuestro país. Os animamos a descubrir
todos los secretos de la nueva versión del Final
Fantasy que nunca vio la luz en Occidente.
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NOTA: Aunque este juego ya se analizara en el programa de Radio del 27 de Mayo, en ON nos gusta ir más allá y mostraros un segundo análisis. No sólo para que tengáis otro punto de vista, sino porque además difiere completamente del análisis de Radio. Porque ON es un ente, pero en el que tienen cabida todas las voces.

Ultima fantasía para un mundo que agoniza
Para muchos de los acérrimos seguidores de los RPGs japoneses, existe un nombre que eclipsa a todos los demás títulos. La franquicia Final Fantasy, cuya primera entrega viera la luz en tierras niponas en 1987 para la archiconocida NES de Nintendo, ha crecido exponencialmente hasta convertirse en un enorme monstruo compuesto a partes iguales por las trece entregas -una de ellas online- de las que se compone su serie regular, numerosos spin-offs, remakes, series de animación e incluso películas. Sabedora de que el nombre Final Fantasy vende, la actual Square-Enix potencia al máximo cada una de las entregas de su obra magna, diversificando los contenidos de cada juego hasta aspectos inimaginables. Ahora que muchos de los aficionados a la serie Final Fantasy comienzan a plantearse la idoneidad de seguir utilizando una formula demasiado explotada frente a la renovación de unos conceptos que parecen inamovibles, es hora de volver la vista atrás, de regresar a un tiempo de génesis en el que las cosas eran mucho más sencillas. Todo eso y mucho más supone el remake de una de las primeras entregas de la franquicia.
Sin duda, este Final Fantasy III cuenta con un doble aliciente para los aficionados europeos y americanos. Hay que recordar que el juego original nunca vio la luz fuera de Japón, por lo que la trama y la mitología propia de esta tercera entrega resultarán del todo novedosas para todos aquellos que no se hayan aventurado a jugar a la versión japonesa, esto es, el gran público e incluso muchos de los más acérrimos seguidores de la obra de Squaresoft. Pero es que, además, Final Fantasy III ocupa un puesto de honor dentro de la franquicia y es que tras su publicación japonesa en 1990 para Famicom, el juego -programado originalmente para una recién nacida Super Nintendo- logró conquistar el corazón de los aficionados nipones y terminó de consagrar el nombre Final Fantasy como uno de los indispensables a la hora de hablar de juegos de rol. Sobre los cimientos de este Final Fantasy III se asientan muchos de los principios que han hecho famosa a la serie, conceptos que se van diluyendo en la bruma del tiempo y se recuperan a partes iguales, nombres, personajes y situaciones que el aficionado podrá reconocer con una sonrisa en el rostro.

 

 

Segunda opinion de FF3

 

 

Square-Enix, sabedora de que para conseguir en Nintendo DS un producto atrayente destinado al gran publico no bastaba con reproducir el juego de NES, por mucha solera que tuviera, ha preferido someter a un profundo lavado de cara a la tercera entrega de la serie Final Fantasy. Más allá de este abrupto paso de las dos a las tres dimensiones, se ha tratado de conservar la esencia del original, manteniendo su guión y sistema de juego a la par que incorporando algún que otro pequeño detalle para sacar partido a las especiales capacidades de Nintendo DS. Nos hallamos pues ante un juego clásico en su desarrollo, la reproducción arcaica de una vieja gloria cubierta con las galas de la modernidad. Sin duda, una apuesta arriesgada que plantea numerosas preguntas ¿Cómo habrán compaginado los desarrolladores de Square-Enix estos dos aspectos tan dispares? ¿Cómo adaptar al consumidor actual los gustos y necesidades de los jugadores de hace un par de décadas? ¿Qué tal le sienta el paso a las tres dimensiones a un titulo inicialmente concebido como un mundo plano? Descúbrelo en el siguiente análisis de Final Fantasy III.

Guión
El equilibro del mundo es mantenido gracias al poder de los cuatro cristales elementales. Desde tiempos inmemoriales, existe una profecía que vaticina la llegada de cuatro guerreros místicos, un grupo de defensores de la luz que habrá de combatir a las fuerzas de la oscuridad. Ahora que la tierra se agita y los cristales peligran, que maliciosas bestias pueblan los senderos y el planeta agoniza poco a poco, ahora que el mundo termina, ha llegado la hora de convocar a todos los destinados a tal augusta misión. Será en la lejana aldea de Uru donde una gran epopeya de comienzo. Sin saberse portador de un gran poder, el joven Luneth debe afrontar su destino cuando, tras caer hacia las entrañas del la tierra a consecuencia de un terremoto, uno de los cristales le confía la más peligrosa de las misiones. Por fortuna, Luneth no estará solo en esta arriesgada empresa. Junto a los restantes guerreros de la luz, deberemos emprender un peligroso viaje a través del ancho mundo para restaurar el equilibro de los dispersos cristales e impedir que aquellos que ansían destruirlos cumplan su propósito.

 

 

Segunda opinion de FF3

 

 

Arranca así un argumento plagado hasta la saciedad de recursos típicos, tópicos y clichés de los juegos de rol japoneses que, no hay que olvidar, el propio juego original contribuyó a afianzar en su día. Resulta clave comprender la intención de los desarrolladores, que no han querido modificar demasiado la historia original, para perdonar los defectos de su desarrollo. Reconoceremos en los personajes de Luneth, Arc, Refia e Ignus a los héroes arquetípicos de las leyendas de caballeros, cada uno de ellos con una personalidad bastante definida. El argumento avanza lentamente, sin sorpresivos giros ni vueltas de tuerca a una historia que todos conocemos de memoria, pero a pesar de su linealidad, los entusiastas de la serie reconoceremos con alegría muchos de los elementos que han hecho popular a la franquicia de Square. Las novedades argumentales respecto del juego original no son demasiado relevantes pero si contribuyen a enriquecer un juego en origen demasiado baldío. Con todo, la historia de Final Fantasy III resulta lo suficientemente interesante como para que el jugador desee profundizar en ella hasta llegar a su inevitable final.

Gráficos
Centrada en su inmensa mayoría de lanzamientos en juegos en dos dimensiones, la consola portatil de doble pantalla de Nintendo ha pasado por ser un sistema técnicamente limitado en los que a sus virtudes gráficas se refiere. Bien es cierto que las innovadoras capacidades táctiles de Nintendo DS funcionan a las mil maravillas interactuando con entornos bidimensionales pero no es menos cierto que son pocos los desarrolladores que se han atrevido a programar títulos que realmente exploten su potencial. En este sentido, Final Fantasy III supone un hito en el sistema de Nintendo. Si muchos asemejaban Nintendo DS a una Game Boy Color debidamente potenciada, comprobaran asombrados que el nivel gráfico de este Final Fantasy III se acerca más a lo que diera de si un sistema como Nintendo 64. Bien es cierto que las texturas de las que se componen los personajes y escenarios de este Final Fantasy III pecan de estar poco pulidas, pero los programadores se las han ingeniado para solventar las carencias técnicas de Nintendo DS y armonizar los diferentes elementos hasta lograr un conjunto tremendamente sólido y elegante que destaca por su colorido. En efecto, los colores vivos son la nota protagonista a lo largo del mundo en el que se desarrolla Final Fantasy III. No importa que nos hallemos en unas profundas cavernas o enfrenándonos a un dragón marino a bordo de nuestro barco. Sin que importe donde esté situada la cámara, el conjunto mostrado en pantalla siempre da la impresión de ser un lienzo de vivos colores. Las dos pantallas de la portatil brillan con luz propia, aunque en demasiadas ocasiones se relega la acción tan solo a la inferior, dejando sin uso a su hermana gemela. Los diferentes efectos, no demasiado variados pero convincentes, terminan de redondear un soberbio apartado técnico que entra por los ojos nada más comienza el juego.

 

 

 

Por su parte, los personajes han sido remasterizados para la ocasión por Akihiko Yoshida -Vagrant Story, Final Fantasy XII-, que, tomando como base los trabajos del genial Yoshitaka Amano, ha optado por otorgarles un marcado aspecto super deformed de lo más acertado. Aliados y enemigos han sido modelados con un mimo nada habitual que favorece los momentos cómicos pero que a los no iniciados les puede resultar difícil asimilar a una historia seria. Para escenas cinemáticas se opta no obstante por una estética algo más adulta de los mismos, como viene siendo habitual en otras entregas de la serie. La maravillosa introducción que, utilizando ambas pantallas del sistema, da comienzo al juego es una buena prueba de ello. En cuanto a los escenarios, a pesar de resultar algo vacíos y limitados, cumplen a la perfección su cometido. No obstante, en ocasiones el juego nos sorprende con entornos naturales e interiores excepcionalmente bien realizados. En resumidas cuentas, se trata de un gran trabajo por parte de los responsables de Square-Enix. Tan excelso es el resultado del juego en su apartado gráfico que no es de extrañar que el motor de Final Fantasy III sea reutilizado en posteriores juegos de la compañía para la portatil, tales como el recién anunciado remake de Final Fantasy IV. Sin duda, un pequeño correctivo para todos los desarrolladores que no han sabido o no han querido profundizar en las opciones tridimensionales del sistema de Nintendo.

Sonido
Los efectos de sonido recuperan los clásicos del juego original pero los adaptan a las posibilidades del sistema de Nintendo. Los ruidos de los ataques y las magias en combate, las explosiones o el fluir del agua conservan cierto toque añejo sin resultar en ningún momento ridículos. Era francamente difícil conseguir recuperar en Nintendo DS ciertos sonidos, programados en su tiempo para un sistema tan limitado como NES, y hacerlo de forma digna, pero los ingenieros de Square-Enix no se han amedrentado ante el reto y han rubricado un trabajo honesto con el original a la par que coherente con las posibilidades sonoras actuales.

 

 

 

 

Del mismo modo, la memorable banda sonora original de Nobuo Uematsu ha sido correctamente versionada para la ocasión. Sin asumir excesivos riesgos, la labor de adaptación de la música original a los tiempos que corren es más que aceptable. Piezas como Eternal Wind son una verdadera delicia para nuestros oídos, temas inmortales que coronaron en su día a Uematsu como uno de los mejores compositores de música de videojuegos de la historia. Como nota curiosa, añadir que los habituales de la serie podremos reconocer muchos temas recurrentes a lo largo de todos los Final Fantasy, tales como la popular melodía de los entrañables Chocobos.

Jugabilidad
Se puede resumir el sistema de juego de Final Fantasy III diciendo que es más bien propio de un juego de rol de la vieja escuela. En efecto, las modernas novedades de las últimas entregas de la franquicia de Squaresoft brillan por su ausencia en la nueva versión de su tercera entrega. No nos vamos a encontrar con interminables opciones de configuración más allá del sistema de trabajos y la gestión de nuestro equipo. Se trata de una loable labor de coherencia basada en el respeto a la obra original. El juego consiste pues en ir librando sucesivos combates aleatorios por turnos en las mazmorras para obtener dinero con el que comprar armas y mejorar nuestro equipo en los diversos pueblos que visitemos a lo largo de la aventura.

 

 

 

 

Advertir que, para muchos jugadores, esto se puede convertir en una rutina de lo más aburrida que incluso roce lo insoportable. Las invocaciones consiguen aportar algo de variedad al apartado de las batallas, pero la tremenda profusión de combates, resueltos a través de un sencillo menú, y la terrible dificultad que supone enfrentarse a ciertos enemigo echará para atrás a más de un posible comprador. Subir continuamente de nivel es una exigencia ineludible. Se trata pues de un sistema de juego clásico, rápido, sencillo y sin florituras, heredado directamente de su predecesor. No resulta arriesgado aventurar que, contra todo pronostico, Final Fantasy III es un juego de rol poco accesible para todos aquellos que no estén acostumbrados a la falta de sutileza de los juegos de antaño.
Merece la pena detenerse a comentar el popular sistema de trabajos que inventó Final Fantasy III. Este consiste en la posibilidad de escoger entre seis tipos de trabajos ampliables que nos otorgaran determinadas habilidades. Así, podremos especializar a cada personaje en un estilo de combate determinado. Frente a nuestro nivel, cada traje tiene unos parámetros propios que son además intercambiables con los de los otros personajes. Cada tipo de trabajo ofrece unas determinadas ventajas y desventajas, aunque lo cierto es que algunos resultan más útiles que otros. Las combinaciones posibles son inmensas. La estrategia a seguir en el desarrollo de cada personaje, lejos de ser anecdótica, resulta vital a la hora de avanzar en el juego. Es importante configurar correctamente una buena partida de aventureros si queremos salir victoriosos frente a los numerosos enemigos a los que habremos de enfrentarnos. Resulta bastante complicado hacerse con el manejo de este sistema -la ausencia de un tutorial al respecto ayuda notablemente- aunque tras unas cuantas pruebas nos acostumbraremos rápidamente a su uso. Una vez efectuado el cambio a un nuevo oficio, veremos reflejada la mutación en el nuevo traje que portará nuestro personaje. La multitud de combinaciones posibles es un regalo para la vista y muchos se entretendrán contemplando que tal sientan los diferentes atuendos a cada miembro del grupo.

 

 

 

 

El control del personaje es cómodo y sencillo, realizándose a través de la cruceta. Conversaremos con los personajes secundarios, combatiremos y avanzaremos a través de unos textos correctamente traducidos al castellano con total comodidad. Por su parte, la cámara fija nos permite ampliar algunas zonas en concreto, algo muy útil para detectar objetos ocultos. No podremos salvar dentro de las mazmorras pero si en los pueblos y en el mapa exterior. En cuanto a las novedades que aporta el juego en su apartado jugable, podemos destacar el uso del Stylus para acceder a los diferentes menús y controlar a nuestros personajes, aunque lo cierto es que es mucho más cómodo hacerlo a través del sistema tradicional. Tampoco la Mogured -un sistema de correo mantenido por los simpáticos Moguris que sirve para cartearnos con otros personajes del juego o con nuestros amigos reales a través de la conexión Wifi de Nintendo DS- parece una incorporación al juego relevante. Más que autenticas novedades, estas opciones son pequeños añadidos anecdóticos que no aportan nada interesante al juego.

Duración
Como suele ocurrir cuando hablamos de un titulo antiguo -mucho más si se trata de un juego de rol- Final Fantasy III es un juego tremendamente largo para todos aquellos que quieran explotarlo al máximo. La profusión de combates, las side quests y los diversos tesoros a encontrar permiten dedicarle muchas horas de juego. En una época en la que no se utilizaban conceptos como el de curva de dificultad, los juegos eran tremendamente más difíciles que los de hoy en día. En este sentido, Final Fantasy III hereda la dificultad de su antecesor, por lo que los jugadores menos experimentados pueden encontrarlo demasiado difícil.

 

 

Segunda opinion de FF3

 

 


Conclusión
Antes que innovar, los desarrolladores de Final Fantasy III han decidido mantener el sistema de juego del clásico que lo ha inspirado. Los renovados gráficos y sonido pueden llevar a engaño a más de uno: Final Fantasy III conserva todo el sabor de la vieja escuela. Todos aquellos que busquen un juego de rol al uso pueden verse sorprendidos por un desarrollo lento y tedioso, que no es que sea un defecto sino que es inherente a la antigüedad del original. En cambio, aquellos que añoren tiempos pasados verán cumplidos sus sueños con la última fantasía de la serie de Square. En cualquier caso, se trata de uno de los mejores juegos del catalogo de Nintendo DS.

 

 

 

 

Lo mejor

- El impresionante apartado gráfico

- Su respeto por la entrega original

- La duración del juego es enorme

 
Lo peor

- Lo árido de su sistema de
desarrollo

- Capacidades táctiles muy limitadas

- Dificultad excesivamente elevada


Camuflados bajo un nuevo apartado
gráfico, los principios rectores del Final Fantasy III original se mantienen
intactos.

 

80

 FICHA TECNICA
Plataforma:
Nintendo DS
Desarrollador:
Square-Enix
Productor:
Square-Enix
Distribuidor:
Proein
Género:
RPG
Precio:
44,95
Fecha de salida:
4 de Mayo de 2007
Idioma:
Manual y textos en pantalla en castellano
Código PEGI:
12+
Formato:
Cartucho
Sistema:
EUR
 
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