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La crisis de los salones recreativos

La crisis de los salones recreativos
Salones recreativos
que llevaban años establecidos están cerrando sus puertas día tras día. El
negocio de las máquinas arcade se debilita al tiempo que las videoconsolas se
extienden por todos los hogares. ¿Qué relación existe entre estos dos
fenómenos?
Comentarios

Luipermom Luipermom _______________________________________________________________________________________________
Hace años un salón
recreativo solía ser un lucrativo negocio con constantes novedades y público
prácticamente a cualquier hora. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, casi la
totalidad de los pequeños salones están cerrando sus puertas y muchos de los de
mayor tamaño e importancia también se están planteando cambiar de actividad.
Al mismo tiempo las
videoconsolas están llegando a todos los hogares y cada vez nos ofrecen formas
más novedosas e interactivas de jugar. Periféricos como la guitarra de Guitar Hero, las alfombras (o
plataformas) del Dance Dance Revolution,
las pistolas de los Time Crisis o los
volantes disponibles para los diferentes títulos de conducción hacen que cada
vez converjan más las experiencias de disfrutar de un título en un salón
recreativo y en nuestra propia casa.
El problema de los
salones recreativos parece ser el estancamiento: realmente en todos estos años
no han conseguido un reclamo que vuelva a atraer al público que se les ha ido
escapando. Las máquinas arcade ofrecían sensaciones que no se podían
experimentar en casa de ninguna manera, pero hoy en día podemos hacer
prácticamente lo mismo en el salón recreativo que en la comodidad e intimidad
de nuestra propia habitación.
Esto no parece tener
fácil solución porque el asunto empieza a entrar en una espiral de la que no
será fácil salir: las compañías se centran cada vez más en los videojuegos para
consolas dejando de lado las recreativas y por lo tanto los aficionados a los
videojuegos también optan cada vez más por la consola para “echar una partida”.
Además, debido a que cada vez acude menos gente a este tipo de salones, sus
dueños han decidido subir los precios drásticamente, y hoy en día es muy
habitual que una partida a una recreativa nos cueste entre cincuenta céntimos y
un euro; una auténtica burrada en comparación con las veinticinco o como mucho
cien pesetas de las máquinas más punteras en los últimos tiempos de nuestra
antigua moneda.
Planteada la situación
actual ahora sólo nos queda trasladaros la pregunta a vosotros: ¿salón arcade o
la videoconsola de vuestro cuarto?